CURSILLOS DE CRISTIANDAD

4ª ULTREYA MUNDIAL

(Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009)

 

Convocada por el Organismo Mundial del MCC.se celebró el 1º de Agosto de 2009 en el Centro de convenciones de Anaheim, en la ciudad de Los Ángeles, California, Estados Unidos, la IVª Ultreya Mundial de nuestro  Movimiento de Cursillos de Cristiandad

Esta verdadera fiesta para los cursillistas del Mundo, reunió aproximadamente a cinco mil hermanos  de los cinco continentes, quienes en un clima de gran alegría y hermandad festejaron la presencia de Dios entre los hombres y el regalo de su Gracia.

En el marco de esta IVª Ultreya y como acto de cierre se procedió al traspaso de la Sede de lOficina Mundial del Movimiento de Cursillos (OMCC.) desde los Estados Unidos que habían estado hasta ahora a los representantes de Australia, quienes  fueron elegidos para servir por los próximos 4 años

Nuestro Movimiento estuvo representado oficialmente en esta oportunidad por Hardy Müller Osses, Vocal de Estudios del Secretariado Nacional de Chile.

El evento se realizó de acuerdo al siguiente programa:

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

PROGRAMA

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

12:00 hrs. Se abren las puertas
13:00 hrs. Oración Inicial - Monseñor Tod D. Brown, Obispo de la Diócesis de Orange)/ Reunión de Grupo
14:00 hrs. Mensaje Papal - Pope Benedicto XVI
14:15 hrs. Bienvenida – Juan Ruiz, Presidente del OMCC
14:30 hrs. Rollo Principal – Guzmán Carriquiry, Subsecretario del Consejo Pontifico para los Laicos (PCL)
15:15 hrs. Celebración de Música 
16:00 hrs. Celebración de la Misa – Preside Card. Juan Sandoval Iñiguez, Asesor Episcopal del OMCC y Arzobispo de Guadalajara
17:45 hrs. Celebración Cultural de Música 
18:45 hrs. Vivencias
  1.  Vivencia en Ingles - Dale Platteter
  2.  Vivencia en Coreano  - Soo Elisabeth Kang
  3.  Vivencia en Tagalog - Aireen Macatula
  4.  Vivencia en Español  - José Salvador Sorto Chacón
  5.  Vivencia en Vietnamés - Tam Nguyen
  6.  Vivencia en Italiano  - Stefania Lucent
 

Centrada de Vivencias - Obispo Mons.Eusebio Elizondo Asesor Episcopal Nacional de USA 

20:00 hrs. Celebración de Música 
20:45 hrs. Ceremonia de Traspaso de la Sede del OMCC
21:00 hrs. Oración Final P. David, Asesor Espiritual del OMCC  / "De Colores"

Entregamos a continuación algunas de las principales intervenciones durante la Ultreya Mundial:

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

BIENVENIDA MONS TOD BROWN,
OBISPO DE ORANGE.

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 Queridos Hermanos en Cristo,

 De Colores!

Es con mucho gusto que les doy la bienvenida a la Diócesis de Orange ahora que se reinen para su IV Ultreya Mundial en el Arena del Centro de Convenciones de Anaheim.

Estoy admirado y me siento agradecido con su fe profunda y gran dedicación, y por las diversas maneras en que sus talentos y pasión ha servido a la Iglesia en este tiempo y lugar.

 Que sea esta reunión un tiempo de profunda oración, meditación y esperanza renovada. Es mi deseo y oración que su reunión en esta Ultreya sea fuente de crecimiento en gracia, sabiduría y unidad con una voluntad de compartir la Buena Nueva de Jesucristo.

 Les quiero agradecer muy especialmente por sus oraciones para mi y tengan por seguro las mías por ustedes.

 Sinceramente suyo en Cristo Nuestro Salvador.

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

MENSAJE DEL S.S.BENEDICTO XVI A LA IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD.

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 

El Santo Padre envía sus saludos cordiales y buenos deseos a todos los reunidos en Anaheim, California,  para la IV Ultreya Mundial de Cursillos de Cristiandad.

Él se une a cursillistas de todo el mundo en dar gracias a Dios por todo lo que el movimiento ha hecho para enriquecer las vidas de los fieles, avivando en ellos el fuego de amor que se convierte en la energía  de la misión.

Al mismo tiempo, el Santo Padre invita a esta gran asamblea internacional a buscar  la luz y la fuerza del Espíritu Santo para poder responder aún  más efectivamente al desafío urgente de la nueva evangelización, ofreciendo una correcta catequesis y continua formación en la fe a aquellos jóvenes católicos que anhelan conocer aún más completamente a Jesucristo y el poder de su resurrección.

Consciente de la inmensa contribución que el Movimiento de Cursillos ha hecho en la renovación  de la Iglesia, promoviendo el llamado universal a la santidad y el testimonio profético que incumbe a todos los bautizados, Su Santidad ora por que la Ultreya Mundial inspire en los Cursillistas jóvenes y mayores un renovado compromiso con Cristo y su Iglesia, y un compromiso más activo, para la extensión del reino de Dios, de Verdad, Justicia y Paz.

Con estos sentimientos y con gran afecto en el Señor, el Santo Padre gustosamente imparte su Bendición Apostólica como una promesa de los dones del Espíritu, Sabiduría, Alegría, y Paz.

  

CARDENAL TARCISIO BERTONE
Secretario de Estado

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

SALUDO DE JUAN RUIZ
PRESIDENTE DEL OMCC.

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

Queridos Amigos,  

En nombre del Comité Ejecutivo del Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad (OMCC), es para mí un honor dar la bienvenida a todos y cada uno de ustedes a esta Histórica IV Ultreya Mundial del Movimiento de Cursillos.

Es con alegría que hemos abierto los brazos para abrazarlos en el Amor y la Amistad de Dios, en Jesucristo, en esta Gran Fiesta de la Amistad que ha traído amigos de todo el mundo, simplemente para vernos de nuevo y / o verse por primera vez con esa persona que han conocido por tantos años, algunos a través de Internet conversaciones telefónicas.

Desde el comienzo, estaba claro que lo que se encuentra en el fin de semana del Cursillo se tenia que compartir y hacer crecer, no sólo en las Reuniones de Grupo, sino también a un nivel mayor y más universal.  Así es como hemos llegado hasta a una Ultreya mundial.

Una Ultreya que nos da la oportunidad de confirmar que, independientemente del color, el idioma o la cultura, el carisma del Movimiento de Cursillos ha sido capaz de viajar de la piel de la persona a su propia esencia, el centro del corazón, donde el Espíritu Santo reside en todos y cada uno de nosotros.

Durante los últimos tres años y medio y por los restantes cinco meses que tenemos en nuestro período de servicio, ustedes nos han dado la oportunidad de iniciar el Proyecto de la Revisión de Ideas Fundamentales, de iniciar la revisión y corrección de nuestro Estatuto del OMCC y sobre todo y mas importante, de viajar a muchos países en los cinco continentes del mundo para servir al Movimiento de Cursillos. Todo esto lo hemos hecho a la medida de nuestras posibilidades y con la ayuda de muchas oraciones, de miles de amigos en todo el mundo. Como resultado, creemos que hemos unido al Movimiento sustancialmente y creado muchos, pero muchos amigos, por lo cual siempre estaremos eternamente agradecidos.

También queremos dar las gracias a los cuatro Grupos Internacionales - Asia/Pacífico, Europa, América Latina y América del Norte y el Caribe, por la solicitud de esta Ultreya Mundial, en un esfuerzo por promover la unidad del Movimiento de Cursillos mundialmente.

¡Qué maravillosa forma de celebrar con todos nuestros amigos, en vivo y en directo, en esta IV Ultreya Mundial!  

Y finalizando, quiero compartir que con todos ustedes, que como Comite Ejecutivo del Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad,  iniciamos nuestro servicio en Febrero 2006.  Y unos meses después, providencialmente, pudimos asistir al II Encuentro Mundial de Movimientos  Eclesiales y Nuevas Comunidades en Roma con su Santidad  el Papa Benedicto XVI.  El Tema de este Encuentro Mundial fue,  " La Belleza de ser cristiano y la Alegría de comunicarlo".  Este tema nos emociono y nos cautivo enormemente  porque nos dimos cuenta, que estaba relacionado perfectamente con la finalidad del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.  Porque en solo tres días de un cursillo, la persona descubre precisamente esa Belleza de ser Cristiano, y sale con la alegría de comunicarlo a todos los que lo rodean. 

 Con ese convencimiento  del Tema y siguiendo las recomendaciones de este II Encuentro Mundial, hemos tratado de hacerlo vida en nuestro servicio y vida ordinaria , normal y cotidiana de nuestro propio metro cuadrado  móvil.  Así como también, que fuera el Centro de Nuestra IV Ultreya Mundial.

 "La Belleza de ser Cristiano y la Alegría de comunicarlo" .

Gracias por su amistad y gracias a Dios por esta gran oportunidad. 

 ¡De Colores!...  ¡De Colores!...  ¡De Colores!...

Ahora, tengo el honor de presentar a nuestro invitado especial.  pero antes de esto, me quiero tomar la libertad de compartir con ustedes brevemente un "Momento cerca de Cristo"

 En todos mis viajes a diferentes partes del mundo, he tenido la oportunidad de compartir en mis vivencias de mi esposa,  mis hijos, mis nietos y hasta de la persona que se llevo a mi hija, mi yerno. Pero debido a que mi esposa está divorciada completamente de los aviones, nunca me puede acompañar. Sin  embargo, este día la tengo frente de mi y quiero presentárselas.  te pones de pie por favor para que te conozcan?...

 Gracias y gracias a Dios por haberme dado esta familia.  sin su apoyo no podría hacer lo que estoy tratando de hacer por nuestra iglesia a través de este bello Movimiento.

 Y bueno, ahora si es para mí un placer el poder presentarles a una persona que personifica perfectamente el vehículo que la metodología del Movimiento de Cursillos utiliza para transmitir el mensaje del amor de Dios en Cristo Jesús, o sea el vehículo de  la AMISTAD. 

Desde el primer día que lo conocí, conocí a un Amigo.  La primera vez fue durante el II Encuentro Mundial de Movimientos Eclesiales y Nuevas comunidades organizado por el Consejo Pontifico para los Laicos en Roma.  Desde que lo conocí, me impresiono, no solo su currículo, que ustedes mismos pueden ver en su programa, sino su humanidad, sencillez y calidad de persona.  Esta persona estaba coordinando el Encuentro Mundial y conocía a todo mundo por nombre y el movimiento que representaba.  Y fíjense que estaban 105 movimientos eclesiales y nuevas comunidades presentes.  Parecía que a todos nos conocía de antemano y nos trataba con la misma importancia y respeto.  No importaba en absoluto si éramos clero o laicos.  Respetaba y valoraba a la persona. 

También tuve el honor de participar con este amigo en varios otros eventos mundiales y ahora aquí lo tenemos, para que también ustedes gocen de su amistad.

Originario  de Uruguay, casado con su bella esposa Lídíce que lo acompaña, con  4 hijos y tres nietos. Con ustedes, el Profesor Guzmán Carriquiry, Subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos en el Vaticano.

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

ROLLO  DEL PROFESOR
GUZMAN CARRIQUIRY LECOUR

EN LA IV ULTREYA MUNDIAL
.

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 SIGNOS DE ESPERANZA

   Estamos atravesando tiempos de crisis global, cargados de incertidumbres y amenazas en la vida de las personas, familias, naciones y concierto internacional.

   Se han derrumbado mesianismos secularizados y utopías, mientras las idolatrías del poder, del dinero, del saber tecnológico y del placer muestran claramente qué sólo sirven para construir la casa común sobre la arena y la paja, no sobre la roca. Incluso la nave de la Iglesia atraviesa tempestades y pruebas. Son tiempos dramáticos que requieren de los cristianos un singular testimonio de esperanza. No obstante todos los fracasos en las vicisitudes personales y colectivas, no obstante todos los límites humanos y, sobre todo, el de la misma muerte que parece arrasar con todos los proyectos, tenemos puesta la esperanza en el poder indestructible del Amor, cuyo rostro se reveló en Aquél que nos ha amado a todos hasta el fin: Dios es el fundamento de la gran esperanza que sostiene toda la vida (cfr. Ef. 2, 12). “En esperanza fuimos salvados” (Rom. 8, 24). 

     Pues bien: ¡sea esta Ultreya un gran signo de esa esperanza de la que la Iglesia da público testimonio y a la que convoca a las personas y los pueblos!  

     En efecto, entre los muchos signos de esa esperanza para bien de la Iglesia y de  los hombres, S.S. Juan Pablo II reconocía la emergencia de “una nueva época asociativa de los fieles laicos”, en la que, “junto al asociacionismo tradicional, y a veces desde sus mismas raíces, han germinado movimientos y asociaciones nuevas, con fisionomías y finalidades específicas”, mostrando “la riqueza y versatilidad de los recursos que el Espíritu alimenta en el tejido eclesial” y “la capacidad de iniciativa y generosidad de nuestro laicado” (Christifideles laici n. 29). Lo hizo en aquella Exhortación apostólica post-sinodal, de la que conmemoramos su vigésimo aniversario de publicación, carta magna para el laicado de nuestro tiempo, que, en el camino sinodal –camino de comunión de toda la Iglesia – ha sido recapitulación y ulterior desarrollo de las enseñanzas del Concilio Vaticano II sobre la vocación y misión de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo. Así lo señalaba también el Cardenal Joseph Ratzinger cuando, en 1985, escribía que “lo que abre a la esperanza a nivel de la Iglesia universal  - y esto sucede precisamente en el corazón de la crisis de la Iglesia en el mundo occidental – es el surgir de nuevos movimientos que ninguno ha proyectado, sino que han surgido espontáneamente de la vitalidad interior de la misma fe” (Informe sobre la fe, 1985). En ellos, el Cardenal apreciaba la fe que “renacía en hombres y mujeres jóvenes, sin ‘peros’, sin subterfugios ni escapatorias, una fe vivida en su integridad, como don, como un regalo precioso para la vida” (La colocación teológica de los movimientos, 1997).

      Los Cursillos de Cristiandad han sido los adelantados proféticos de esa corriente viva de nuevos movimientos y comunidades eclesiales que han enriquecido la comunión y la misión de la Iglesia desde antes de la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días.

 REALIDAD PROVIDENCIAL

   ¿Qué cosa son los movimientos sino frutos de la acción del Espíritu Santo que “no sólo santifica y dirige el pueblo de Dios mediante los sacramentos y los ministerios” sino que “también reparte gracias especiales entre los fieles de cualquier estado o condición y distribuye sus dones a cada uno según quiere” (Lumen Gentium, n. 12 )? Entreviendo los designios de Dios como a través de un vidrio oscuro, sea Hans Urs von Balthasar que Joseph Ratzinger han señalado cómo numerosos y diversos carismas extraordinarios parecen concentrarse tempestivamente, como a modo de racimo, en aquellas encrucijadas de la historia, de cambio de época y profunda transición cultural, que someten a la tradición cristiana a dura prueba ante los nuevos paradigmas y desafíos que emergen, afectando las diversas dimensiones de la vida de las personas y sociedades. Son esas irrupciones carismáticas las que renuevan y hacen resurgir la tradición cristiana desde su misma fuente, reviviendo y reproponiendo la entera fuerza original del acontecimiento cristiano y su fascinante evidencia, suscitando corrientes vivas de santificación de las personas, de reforma de la Iglesia en su misterio de comunión, de nueva evangelización de la cultura emergente.

    “Es significativo al respecto – decía Juan Pablo II el 18 de noviembre de 1984 – como lo Espíritu, para proseguir con el hombre actual aquel diálogo comenzado por Dios en Cristo y continuado a lo largo de la historia cristiana, haya suscitado en la Iglesia contemporánea numerosos movimientos eclesiales”. Y en otra oportunidad, el 29 de setiembre de 1985, lo afirmaba aún más explícitamente: “La Iglesia, nacida de la pasión y resurrección de Cristo y de la efusión del Espíritu, y propagada en todo el mundo y en todos los tiempos sobre el fundamento de los apóstoles, ha sido durante siglos enriquecida por la gracia de siempre nuevos dones. Estos le han permitido, en las diversas épocas, estar presente en forma nueva y adecuada a la sed de belleza y de justicia che Cristo iba suscitando en el corazón de los hombres, y de la que El mismo es la única satisfactoria y plena respuesta”.

     En el contexto crucial de nuestro tiempo, los movimientos “son respuesta providencial” porque “representan uno de los frutos más significativos de la primavera de la Iglesia que anuncia el Concilio Vaticano II, pero que, desgraciadamente, a menudo se ve entorpecida por el creciente proceso de secularización” (S.S. Juan Pablo II, mensaje del 27 mayo de 1998).

     El movimiento de Cursillos de Cristiandad es, por cierto, obra del Espíritu de Dios, realidad providencial, camino de redescubrimiento de la vocación y misión de los laicos, acontecimiento de vida nueva que se propaga en todos los ambientes de la convivencia, y, de tal modo, renovación de la tradición cristiana que ya anticipa y prepara el Concilio Vaticano II y que coopera en su más fiel y viva actuación.

 EN LOS ORIGENES DE LOS MOVIMIENTOS

     Si la categoría genérica de “movimientos” “no puede ciertamente agotar ni fijar la riqueza de las formas suscitadas por la creatividad vivificante del Espíritu”, sirve, sin embargo, “para indicar una concreta realidad eclesial de participación predominantemente laical, un itinerario de fe y de testimonio cristiano que basa su propio método pedagógico sobre un carisma preciso dado a la persona del fundador en circunstancias y modos determinados”. Son características de todos ellos - proseguía Juan Pablo II, en su mensaje del 27 de mayo de 1998 – “la conciencia común de la novedad que la gracia bautismal aporta a la vida (...), el singular deseo de profundizar el misterio de comunión con Cristo y con los hermanos (...), la firme fidelidad al patrimonio de la fe trasmitido por la corriente viva de la Tradición (...), dando todo ello “origen a un renovado impulso misionero, que lleva a encontrarse con los hombres y mujeres de nuestra época, en las situaciones concretas en las que se hallan, y a contemplar con una mirada rebosante de amor la dignidad, las necesidades y el destino de cada uno”.

    En su origen, pues, los movimientos son obra del Espíritu que, según el método de la encarnación, distribuye e infunde sus carismas a personas determinadas para que den inicio a un nuevo camino de fe que sea para la conversión y santificación de las personas, para la “utilidad común” de la edificación del Cuerpo de Cristo en medio de la convivencia humana. Ha sido el Espíritu de Dios que fue iluminando la definición de los Cursillos de Cristiandad, en su esencia y finalidad, mediante la experiencia cristiana y eclesial vivida por Eduardo Bonnín junto a sus jóvenes amigos, en el correr de la década de 1940 en Mallorca, como corriente viva de protagonismo de los laicos más allá de los límites aún muy clericales de la Iglesia, en sintonía con cuanto ya se iba reflexionando sobre la “teología del laicado”, con los mensajes urgidos de S.S. Pío XII para que los laicos se reconocieran plenamente en la comunión y misión de la Iglesia y con cuanto será ulteriormente enseñado y propulsado por ese gran acontecimiento del Espíritu que fue el Concilio Ecuménico Vaticano II. Ha sido ese mismo Espíritu quien asistió a sacerdotes como Sebastián Gayá, Guillermo Payeras. Juan Capó y muchos otros que colaboraron, como educadores de la fe, en la génesis y desarrollo de los Cursillos. Y es el mismo Espíritu que guió el discernimiento pastoral y el apoyo doctrinal primero de Mons. Juan Hervás y después de todos los Pontífices y los numerosísimos Obispos que han reconocido y alentado los Cursillos de Cristiandad, en su integridad y singularidad, como obra de Dios para bien la Iglesia y de los hombres. No fueron, pues, obra del azar o de improvisaciones geniales sino semilla potente, plantada por Dios en la tierra buena de la Iglesia,  en el corazón y la inteligencia de Bonnín y sus amigos, en la compañía de los pastores, que fue convirtiéndose en árbol frondoso y fecundo en la viña del Señor. Por eso, S.S. Pablo VI pudo decir, durante la primera Ultreya celebrada en Roma el 28 de mayo de 1966, que los Cursillos de Cristiandad, confirmados por sus resultados y buenos frutos, “recorrían con derecho de ciudadanía los caminos del mundo”. El mismo Papa los bendijo y alentó en su mensaje a la segunda Ultreya reunida en Ciudad de México el 23 de mayo de 1970 y S.S. Juan Pablo II elevó su agradecimiento, en ocasión de la tercera Ultreya celebrada el 28 de julio de 2000, en la Plaza de San Pedro durante el Año Santo, “por todo lo que la Iglesia, por medio del Cursillo de Cristiandad, ha realizado y continúa a realizar”.

     El Papa Benedicto XVI enseña al respecto, en su mensaje del 22 de mayo de 2006, cómo “a lo largo de los siglos, el cristianismo se ha comunicado y difundido gracias a la novedad de vida de personas y comunidades capaces de dar un testimonio eficaz de amor, de unidad y de alegría”, fuerza ésta que “ha puesto en ‘movimiento’ a tantas personas generación tras generación. ¿Acaso no ha sido la belleza que la fe ha engendrado en el rostro de los santos la que ha impulsado a tantos hombres y mujeres a seguir sus huellas? En el fondo – concluye el Papa -, esto vale también para vosotros: a través de los fundadores y los iniciadores de vuestros movimientos y comunidades habéis vislumbrado con singular luminosidad el rostro de Cristo y os habéis puesto en camino”. 

     La “etapa nueva” de “madurez eclesial” que el Papa Juan Pablo requería de los movimientos, en su discurso del 30 de mayo de 1998, pasa hoy día por la fidelidad al carisma que los ha generado y siempre los anima y renueva, en toda su pasión originaria, frescura y fuerza espiritual, al método de redescubrimiento cristiano que el mismo carisma ha originado, a la amistad, compañía y entramado comunitario que esa experiencia ha configurado y que es, a la vez, su signo y sostén, su alimento y propulsión, y, por todo ello, al ardor, al ímpetu entusiasta, al celo irradiante y urgido por comunicar en todos los ambientes la belleza de la experiencia vivida, superando, a la vez, todo repliegue burocrático y cansancio, todas las dificultades y pruebas, todas las divisiones en las que se insinúa la obra del diablo.

 RECOMENZAR DE JESUCRISTO

    ¿Qué son los carismas si no un dones (gratia gratis data) que el Espíritu Santo infunde para suscitar siempre renovados caminos de encuentro y seguimiento del Señor en la vida de las personas y comunidades? Los Cursillos de Cristiandad apuntaron, desde sus orígenes, a lo que llamaron “lo fundamental cristiano”. En su origen hubo una experiencia de conversión que, más allá de los oropeles tradicionales de la cristiandad, de su apariencia de poder y éxito mundanos, suscitó un amor por Cristo y los hermanos, un radicalismo evangélico, una urgencia apostólica, desembarazados de toda mediocridad tranquila y conformista entre cristianos y determinados a no dejarse enredar en el “tram-tram” del “aparato” eclesiástico. Aquella experiencia de Eduardo Bonnin y sus amigos, junto a los pastores que los acompañaron, toda centrada en lo “fundamental cristiano”, bien podría expresarse también con lo que el Papa Juan Pablo II escribía como programa en la Carta apostólica Novo Millennio Ineunte (nn. 16 y ss.): “recomenzar desde Cristo”, fija la mirada en su rostro, conscientes de la profundidad de su misterio, y, por eso, mendicantes confiados en su gracia, para redescubrir la estatura humana en la que hemos sido creados, re-generada por el bautismo y destinada a crecimiento en plenitud, convertidos en sus discípulos y, por eso, en sus testigos y misioneros.

    El carisma es una forma de obediencia a la que la misericordia de Dios, por gracia de su Espíritu, nos ha destinado, mediante la cual la presencia de Cristo y el misterio de la Iglesia – su Cuerpo en la historia – se vuelven evidentes y conmovedores, fascinantes y razonables, en la vida de las personas. Los Cursillos son, ante todo, esa invitación compartida a “abrir las puertas a Cristo”, las del corazón e inteligencia de la persona y las de todos los ambientes de convivencia. En efecto, son verdaderos carismas que proceden del mismo Espíritu (cfr. I Cor. 12, 4-11) los que confiesan a Cristo como Señor (cfr. I Cor. 12, 3), contribuyen a la edificación del Cuerpo de Cristo en la convivencia humana (cfr. 1 Cor. 12, 7; 12, 22-27) y dan, por sobre todo, la primacía a la caridad (cfr. I Cor. 13; 2Cor. 6, 6; Gal. 5, 2). Lo afirma claramente Benedicto XVI al comienzo de su encíclica Deus caritas est:  “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por un encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, su orientación decisiva”.  

    ¡Ayer como hoy, somos contemporáneos de esa Presencia! Hoy día, “en nuestro mundo, a menudo dominado por una cultura secularizada que fomenta y difunde modelos de vida sin Dios” en los que “la fe de muchos es puesta a dura prueba y a menudo sofocada y apagada” (cfr. Juan Pablo II, 30 de mayo de 1998), estamos todos llamados a un renovado encuentro con Jesucristo, con la misma realidad, novedad y actualidad, con el mismo poder de persuasión y afecto, con la misma fascinante atracción, que la experiencia vivida hace 2000 años por los dos primeros discípulos en las orillas del Jordán y hace algunas décadas por aquellos jóvenes amigos de Mallorca y peregrinos a Santiago. Tal es la gracia que hay que implorar. El cristianismo no es, en última instancia, una cosmovisión religiosa, una doctrina sobre la verdad o un conjunto de ritos para minorías de “iniciados”, sino el acontecimiento del Verbo hecho carne, que, por medio de la sacramentalidad de la comunidad cristiana, viene a nuestro encuentro, en todo tiempo y lugar, y requiere de nuestra libertad el sencillo “fiat”, como el de María, para que se haga carne en nuestra carne y sangre en nuestra sangre. Este es la conciencia de la “criatura nueva” que somos por el bautismo, la más profunda y excelsa dignidad de la persona creada a imagen de Dios, hecha partícipe de la muerte y resurrección del Señor, redimida como hijo de Dios, protagonista nuevo en la escena del mundo. Por eso, los auténticos carismas conducen, en la comunión de la Iglesia, a la asiduidad en el encuentro sacramental y eucarístico con el Señor, en el diálogo con El en la oración, en la escucha de su Palabra y en la inteligencia fiel de sus enseñanzas, en la viva conciencia de su Presencia en la comunión de los hermanos en la fe, en la  percepción de su rostro en los “prójimos” de todos los ambientes de vida y especialmente de aquellos que cargan con la cruz de la pobreza, del sufrimiento, de la pérdida de “sentido” de la vida. La autoconciencia más plena de la persona se da en el encuentro con Jesucristo. Por eso, no hubo texto más capital ni más reiterado en el magisterio de S.S. Juan Pablo II que aquél de la Gaudium et Spes (n. 22): “En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”.

 METODO, CAMINO, ESCUELA

    Es claro que todo carisma extraordinario genera un método de educación a la fe y en la fe, o sea un camino de redescubrimiento de la presencia de Cristo en la vida de las personas, mediante su pertenencia a la comunión y su participación corresponsable en la misión de la Iglesia. Método quiere decir camino hacia una meta, itinerario de descubrimiento, aprendizaje y formación. Por eso, Benedicto XVI llamó a los movimientos “escuelas de vida”, “escuelas de libertad”, “escuelas de comunión” (homilía del 3 de junio de 2006). Y el  Papa Juan Pablo II exclamaba años antes: “¡Cuánta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras, conscientes de su identidad bautismal, de su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo! (...) Y aquí entran los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales”: ellos son la “respuesta providencial” (discurso del 30 de mayo de 1998).

    Hoy ya no existe más un ambiente social y cultural favorable a la transmisión del cristianismo; al contrario, se difunde a través de las potentes y capilares redes mediáticas una cultura dominante, de tendencias relativista e incluso de nihilismo conformista, cada vez más lejana y hostil a la tradición cristiana. La confesión cristiana de muchos bautizados vive de retazos de esa tradición, reducida a episodios y fragmentos residuales, empobrecida y confusa en sus contenidos existenciales e intelectuales, superflua en última instancia. El Papa Benedicto XVI ha señalado en diversas oportunidades la actual “emergencia educativa”, o sea, la ardua dificultad de comunicar razones, ideales fundados y fuertes, que den un sentido y un camino de realización auténticamente humana a la vida. Esta emergencia educativa encuentra un punto neurálgico y crítico en la dificultad de transmisión de la fe, que parece haber puesto la fuerza de “tradere”, de comunicación. No sirven al respecto una retórica genérica sobre los valores, ni los discursos piadosos, ni siquiera la mera dicción del mensaje cristiano. No interesa ni atrae una apelación cristiana que no sea experiencia portante de vida nueva, en la que se entrevea un resplandor de verdad y una promesa de felicidad para la propia vida. Por eso mismo, los movimientos resultan “providenciales” porque comunican y atraen gracias al testimonio de una vida nueva que reenvía al acontecimiento que la hace posible, dan razones de la esperanza que anima el amor irradiante de esa experiencia anunciando el kerygma de la fe, y proponen un camino educativo a las personas acompañándolas hacia su madurez cristiana. Son, como escribió Benedicto XVI el 22 de mayo de 2005, “compañías en camino, en las que se aprenda a vivir en la verdad y en el amor que Cristo nos reveló y comunicó por medio del testimonio de los apóstoles, dentro de la gran familia de sus discípulos”.

    La fuerza del carisma y de su método educativo conducen a superar todo dualismo entre fe y vida, a dar “forma” a la vida bajo el impacto del acontecimiento cristiano, a ir experimentando la unión con Cristo como la respuesta plena, satisfactoria, sobreabundante, a los deseos de libertad, verdad, felicidad y justicia arraigados en el corazón de la persona, hasta llegar exclamar, como el apóstol Pablo: “No soy yo quien vive, sino Cristo que vive en mí” (...). “¡La vida es Cristo” (Gal. 2, 20). 

    Benedicto XVI lo expresa con fuerza en la homilía de la Misa inaugural de su pontificado (24 de abril de 2005): “Quien deja entrar a Cristo (en su vida) no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande (...). Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana (...). ¡No tengáis miedo de Cristo! El no quita nada, y lo da todo. Quien se da a El, recibe el ciento por uno. Sí, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la vida verdadera”.                                       

    En efecto, es verdadero encuentro con Cristo es si va cambiando la vida, toda la vida, todos los intereses portantes de la vida, no obstante todas las distracciones e incoherencias, todas los compromisos mundanos, todas las negaciones y traiciones que provienen del pecado. La confesión de fe y el entramado de la vida cotidiana no quedan más divorciados, en compartimentos separados. Nada puede quedar ajeno a esa metanoia, a esa conversión y transformación de toda la existencia. Si es verdadero encuentro, cambia la vida de la persona e imprime con su impronta la vida matrimonial y familiar, las amistades, el trabajo, las diversiones, el uso del tiempo libre y del dinero, el modo de mirar la realidad. Todo lo convierte en más humano, más verdadero, más esplendoroso de belleza, más feliz. Todo lo abraza con la potencia de un amor transfigurador, unitivo, vivificante, signo y flujo de esa “revolución del amor” que es el cristianismo. Y esta novedad de vida no es el resultado de un mero esfuerzo moral, siempre frágil, de la persona, sino fruto, ante todo, de la gracia, o sea, de un encuentro que se vuelve amistad, familiaridad, comunión, confianza en el amor misericordioso de Dios, fuerza en nuestra debilidad. “La síntesis vital entre el Evangelio y los deberes cotidianos de la vida que los fieles sabrán plasmar – escribe Juan Pablo II en la Christifideles laici (n. 34) – será el más espléndido y convincente testimonio de que, no el miedo sino la búsqueda y la adhesión a Cristo son el factor determinante para que el hombre viva y crezca, y para que se configuren nuevos modos de vivir más conformes a la dignidad humana”.

    Por otra parte, gracias a los carismas y a su fuerza educativa la radicalidad del Evangelio, el contenido objetivo de la fe y el flujo vivo de su tradición se comunican persuasivamente y se acogen como experiencia personal. Los movimientos suscitan y alimentan, acompañan y conducen una inteligencia de la fe que arraiga en las enseñanzas de la Iglesia comunicadas por el Magisterio de sus Pastores - condensadas en el Catecismo de la Iglesia católica –   y que se convierte en inteligencia de toda la realidad. No por casualidad se dice ilustrativamente en la tradición de los Cursillos que toda la realidad aparece “de colores” a los creyentes, ya no más en la oscuridad de una vida confusa, sin sentido,  o en la superficialidad de una existencia gris en la que el cristianismo de muchos se va convirtiendo en mezquindad. Quintaesencia de los Cursillos es conmover el corazón, iluminar la inteligencia e imantar la voluntad en el camino de conversión y formación de una nueva personalidad cristiana.

 COMPAÑIA, AMISTAD, COMUNION

    La “afinidad espiritual” que se crea entre los que comparten el mismo carisma suscita fuertes y profundas amistades, modalidades de vida comunitaria, formas de singular fraternidad, que son compañía y sostén para la vida cristiana de las personas y que hacen “concretamente experimentable y practicable – escribía el Cardenal Joseph Ratzinger en el libro La sal de la tierra, 1997 -, al interior de una realidad más pequeña, la gran realidad vital de la Iglesia”. Los movimientos son manifestaciones de la “libertad de formas” en las que se  realiza la única Iglesia, por medio de las cuales se educa a un sentido de pertenencia a su misterio de comunión y de participación a su misión. Por eso, Benedicto XVI llama a los movimientos “signos luminosos de la belleza de Cristo y de la Iglesia, su Esposa” (mensaje del 2 de mayo de 2006), reflejos irradiantes de este misterio de comunión por el que nos reconocemos “miembros de un mismo Cuerpo, hechos “uno en Cristo” (cfr. Gal. 3, 28; Col. 11), que tiene su fuente y cumbre en la Eucaristía, “signo de unidad” y “vínculo de caridad” (cfr. Lumen Gentium, 11). La Iglesia, expresó Benedicto XVI antes de su viaje a Colonia para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, es el “sostén de un gran amor para nuestra vida”. San Agustín lo decía con estas palabras: “En esta convivencia humana, tan colmada de errores y sufrimientos, ¿qué nos consuela sino una fe segura y el amor de amigos verdaderos y buenos? ¿Acaso no podríamos decir lo mismo desde la experiencia de los movimientos?

  “¡Cuánta necesidad de comunidades cristianas vivas!”, exclamaba también Juan Pablo II y, también ese sentido, destacaba el carácter providencial y paradigmático de los movimientos (discurso del 30 de mayo de 1998). En efecto, ¿como mantener la fe como acontecimiento viviente en la persona?, ¿cómo crecer en la novedad de vida de la “nueva criatura”?, ¿cómo vivir la libertad de los hijos de Dios en medio de vigencias mundanas cada vez más asimiladoras?...¿Cómo hacerlo sin un arraigo vigoroso en una concreta comunidad cristiana, viva, que sea morada para la persona, que abrace toda su vida, que sostenga y alimente la memoria de Cristo y la fidelidad a la tradición en todas las dimensiones de su existencia? Cuando los vínculos de pertenencia a la Iglesia son débiles y episódicos, hay sólo un consumo de sus servicios “religiosos”. No basta tampoco una idea abstracta de Iglesia, sometida a nuestras precomprensiones y medidas. La excesiva confianza que muchas veces se ha puesto en planificaciones y “burocracias” hace que la Iglesia termine apareciendo para muchos como una empresa de servicios religiosos y exhortaciones morales modelada por los “proyectos” de sus actores. Además, somos herederos todavía de aquella contradicción, que tanto hizo sufrir a S.S. Pablo VI cuando admiraba la más bella,  profunda y renovada autoconciencia eclesial que, como fruto del Espíritu, se expresaba en las enseanzas conciliares y, a la vez, advertía los fenómenos masivos de crisis, desafección, contestación y alejamiento de su auténtica comunión. No puede extrañar, pues, que estemos invitados a releer ese extraordinario documento conciliar, que es la Constitución sobre la Iglesia,  “Lumen Gentium” y proceder a reeducar el “sensus ecclesiae”. Hay que redescubrir siempre a la Iglesia como sacramento arraigado en la vida trinitaria, que “significa” al mundo entero el misterio del designio salvífico, revela la naturaleza peregrinante del pueblo de Dios, presente en la historia como epifanía de la inextinguible novedad y contemporaneidad del Cuerpo de Cristo. Se la acoge ante todo como un don, en toda la densidad y belleza de su misterio, en todos los factores q que la constituyen. No es “nuestra”, es de Dios.

   Si no se da esa in-corporación en comunidades cristianas vivas  -en su profundo sentido teológico y existencial-, la Iglesia queda como un agregado más en la vida y no como ese “tremendo misterio”, más radical y decisivo que cualquier vínculo familiar, étnico, social, político y cultural. Las circunstancias actuales no hacen más que destacar esta exigencia. En efecto, estamos hechos para la comunión pero todo tiende a ofuscar nuestro origen, el deseo de nuestro corazón, nuestro destino. Hoy se da un acelerado proceso de disgregación del tejido social por doquier, en sociedades cada vez más fragmentadas en una multiplicidad de intereses, culturas y conflictividades particulares, en la que crece sea la indiferencia sea la hostilidad de los unos con los otros. La libertad concebida como autosuficiencia individualista rompe los vínculos de pertenencia y deja al “yo” aislado, en condiciones de fragilidad, desamparo y dependencia bajo los influjos del poder, en creciente masificación impersonal. No basta obviamente la comunicación “virtual”. En la “aldea global” de las comunicaciones lo que más hace falta son verdaderos encuentros, compañías y amistades, una dinámica real de comunión. Por eso mismo la exhortación apostólica Christifideles laici (n. 33) decía que “para rehacer el entramado cristiano de la sociedad humana” -comenzando desde la familia y los “cuerpos intermedios”- hay que “rehacer la cristiana trabazón de las comunidades eclesiales” La Iglesia ha de ser cada vez más “forma mundi” -germen, signo y flujo de nueva sociedad dentro del mundo- en cuanto comunidad visible de personas muy diversas -pobres pecadores confiados en la misericordia y gracia de su Señor- que viven relaciones verdaderas, más humanas, caracterizadas más por el “ser” que por el “haber” y el “poder”, de sorprendente fraternidad, don milagroso de unidad que los hombres no pueden conquistar con sus solas y desordenadas fuerzas. Siempre expuesta al pecado de sus miembros, siempre en “examen de conciencia”, siempre suplicando el perdón y en actitud de conversión y renovada fidelidad.

    Es hoy más que nunca fundamental y urgente, pues, “la formación de comunidades cristianas maduras, en las cuales la fe consiga liberar y realizar todo su originario significado de adhesión a la persona de Cristo y a su Evangelio, de encuentro y comunión sacramental con El, de existencia vivida en la caridad y en el servicio” (Christifideles laici, n. 33). Toda comunidad cristiana -familias como “iglesias domésticas”, parroquias, asociaciones, comunidades religiosas, comunidades eclesiales de base, movimientos...- está llamada a vivir y testimoniar ese misterio de comunión, en unión con el Obispo y con el Papa, como morada y humus de educación de la persona, de adhesión al cristianismo como acontecimiento viviente, de crecimiento de la libertad ante las presiones conformistas del ambiente y de responsabilidad apasionada por el propio destino y por el de los demás. No depende esto de una multiplicación de iniciativas ni de renovaciones de fachada. Es obra de los dones sacramentales y carismáticos, que son coesenciales en la Iglesia, fundándola y siempre renovándola. La historia de la Iglesia nos muestra que los movimientos de renovación que el Espíritu suscita para revitalizar la fe y la misión vuelven a las fuentes y reactualizan en formas muy diversas aquel arquetipo de la comunidad primitiva en la que todos los hermanos tenían “una misma alma y un mismo corazón”, acudiendo asiduamente a la enseñanza de los apóstoles”, congregados en la fracción del pan y las oraciones, poniendo vida y bienes en común.

   Esa trama de comunión está muy presente desde los orígenes de los Cursillos de Cristiandad, que se podría decir también que fueron fruto de una amistad que, en Cristo, fue dilatándose en el abrazo de las gentes más diversas en edades, condición social, culturas y naciones. Por eso, ha sido tan corriente entre Ustedes la expresión: “hacer amigos, hacerse amigos y hacerlos amigos de Cristo”, trama de amistad que se articula en la dinámica circular del pre-cursillo, del Cursillo y del postcursillo. Es una amistad que se hace comunión, que vive, se alimenta y sostiene en la gran comunión de la Iglesia, que es pronta y obediente adhesión a los Obispos en comunión con el Sucesor de Pedro – ministros, testigos y garantes de esa comunión en la verdad y en la caridad –, que comparte su carisma y obras en la vida de las Iglesias locales para la edificación del único Cuerpo de Cristo,  y que es comunión, no replegada sobre sí, sino para la misión.

 ¡AD GENTES!

    “Quien ha encontrado algo verdadero, hermoso y bueno en su vida – el auténtico tesoro, la perla preciosa – corre a compartirlo por doquier, en la familia y en el trabajo, en todos los ámbitos de su existencia”. Así lo reconocía Benedicto XVI en su homilía del 3 de junio de 2006. Por eso, unos días antes, en su mensaje del 22 de mayo del mismo año, exhortaba a los movimientos a llevar “la luz de Cristo a todos los ambientes sociales y culturales en los que vivís”, señalando que “el impulso misionero es una confirmación del radicalismo de una experiencia de fidelidad, siempre renovada, al propio carisma, que lleva a superar cualquier encerramiento, cansado y egoísta, en sí mismos”.  

   Ese ímpetu misionero está en los orígenes mismos de los Cursillos de Cristiandad. No en vano Eduardo Bonnín ha destacado la importancia que tuvo, desde la definición misma de estos cursillos, el “estudio del ambiente”. Ese estudio del ambiente presuponía y significaba entonces, por una parte, un salir fuera de las “sacristías”, un zafar de todo encierro eclesiástico, un ir más allá de una Iglesia instalada en cristiandades cuyo peso social cubría situaciones y tendencias de una crisis en incubación. Por otra, era un estar atentos a las circunstancias de vida de cada persona en las condiciones reales y concretas, ordinarias, de su existencia y convivencia, un celo por dilatar la fuerza de la amistad cristiana en todos los ambientes, una viva conciencia del destino universal del Evangelio de Cristo que no hace acepción de personas ni las discrimina según etiquetas o censuras preventivas, un estar con el corazón abierto y dispuesto a todos los encuentros como si cada uno de ellos fuera acontecimiento y promesa, apasionados por la vida y el destinos de quienes se encuentra.

   “La Iglesia no hace proselitismo – decía Benedicto XVI en Aparecida (13 de mayo de 2007). Crece mucho más por atracción: como Cristo ‘atrae a todos a sí’ ”.  También los Cursillos proponen ese testimonio atractivo, “fermental”, porque apto para conmover el corazón de las personas, para encaminar después a su inteligencia y espolear luego su voluntad en un camino de reconciliación consigo mismo, con Dios y con los hermanos. A Bonnín y los suyos importaba mucho referirse a las narraciones de los encuentros de Cristo con las más diversas personas en las circunstancias aparentemente banales de la vida (con quienes serán sus apóstoles, con la Magdalena y la samaritana, con Zaqueo, con el joven rico...), pues éstos mismos encuentros se siguen dando por medio de sus testigos en todos los ambientes de la convivencia, de todo tiempo y lugar. Es siempre el mismo método del discipulado, que comienza con el “ven y verás”, “ven y sílguenme”, y que luego será familiaridad, anuncio, enseñanza, novedad de vida compartida, apostolado. Es la dinámica de la invitación atractiva (“sígueme”), de la formación (“haced discípulos míos) y del envío (“id a todo el mundo”).

    La invitación a los Cursillos queda destinada a todos, de todas las edades, hombres y mujeres, de las diversas condiciones sociales y contextos culturales, sin pre-requisitos morales o religiosos, porque el Evangelio está destinado ¡a todos!, y un carisma “católico” se demuestra siempre capaz de abrazar y conmover a todos. Está dirigido tanto a quienes han visto sepultado el don del bautismo en el olvido o la indiferencia o a  los “alejados” de toda conciencia creyente. La Exhortación Christifideles laici (n. 34) no deja hoy lugar a fáciles optimismos: “Enteros países y regiones en los que un tiempo la religión y la vida cristiana fueron florecientes (...) están hoy sometidos a dura prueba e incluso alguna vez que otra son radicalmente transformados por el continuo difundirse del indiferentismo, del secularismo y del ateísmo”, de tal modo que grandes masas de hombres “viven como si Dios no existiese”. Y “el número de los que aún no conocen a Cristo ni forman parte de la Iglesia – se afirma en el encíclica Redemptoris Missio (n. 3) – (...) desde el final del Concilio casi se ha duplicado”. Sin embargo, no sirve quedarse en la queja, el lamento y la denuncia sobre la maldad de los tiempos. Dos motivos sostienen nuestra esperanza y celo misionero. El primero es que el Espíritu Santo nos precede siempre, como el gran protagonista de la evangelización, en la vida de las personas, en sus ambientes de vida, en todas las naciones, en toda la creación. Y el segundo es la convicción que toda persona, su razón y afectividad, está hecha para la verdad, para la justicia, para la felicidad, para el amor, anhelos sin confines que ansían una realización en plenitud, y que, por eso, queda inquieta hasta que no reposa en Dios, encontrando sólo en Cristo la respuesta plena, totalmente satisfactoria, a esos anhelos insuprimibles e irreprimibles de su humanidad. 

    Interpreto ese “vertebrar los ambientes” - ¡vertebración de cristiandad! -, que es tan propio de la experiencia y del léxico de los Cursillos, como esa sorprendente transformación que el fermento produce en la masa, convirtiéndola en comunidad de personas conscientes y respetuosas de la común dignidad, apasionadas por la justicia y la paz, solidarias ante las necesidades, constructoras del bien común. Mucho más aún: son los signos del Reino de Dios que misteriosamente crece en medio de la convivencia humana, la “revolución del amor” que sólo el cristianismo es, trasmite y difunde en la historia de los hombres, el Señorío de Cristo única “piedra angular” para toda construcción verdaderamente humana. 

   Hoy todos los cursillistas están llamados, por fidelidad a su carisma, a renovar su celo y su presencia misionera en todos los “areópagos” en los que anunciar la buena nueva de la salvación. Tienen que llevar y proponer la experiencia de Cursillos por doquier, en todos los ambientes, hacia todos los confines del mundo, e incluso “hasta la luna”, como decían sus iniciadores. Entonces estarán respondiendo fehacientemente a la invitación que también les ha dirigido el Santo Padre Benedicto XVI, el 3 de junio de 2006: “Queridos amigos: os pido que seáis, aún más, mucho más, colaboradores en el ministerio universal del Papa, abriendo las puertas a Cristo. Este es el mejor servicio a la Iglesia y a los hombres...”

   Esa pasión apostólica, misionera, ayudará, además, ¡y no es poca cosa!, a zafar de la tentación de concentrar y desgastar energías en interminables debates interpretativos, en bandos contrapuestos, en pujas reivindicativas de poder, en tensiones, sospechas y divisiones que ofuscan el testimonio de amistad y que inhiben la más decidida entusiasta promoción de los Cursillos y de la presencia fermental y vertebrante que están llamados a realizar en todos los ambientes.

  ¡Ultreya, amigos! ¡Ultreya! Parece que esta exclamación y saludo quiere decir “más allá”. La gracia del Señor nos lleva más allá de todos nuestros límites, ilumina nuestra inteligencia con el más allá de la fe, nos conduce más allá de nuestros programas y esquemas, nos invita a ser sus testigos y misioneros siempre más allá de todos los confines y nos espera en el más allá de la historia, en su morada eterna. ¡Ultreya, amigos cursillistas!   

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

BIOGRAFIA  DEL PROFESOR DR.
GUZMAN CARRIQUIRY LECOUR
SUBSECRETARIO DEL CONSEJO PONTIFICIO PARA LOS LAICOS

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 Nació en Montevideo (Uruguay) el 20/IV/1944, está casado con Lídice María Gómez Mango y tiene cuatro hijos y tres nietos.

 En su libro “Una apuesta por América Latina” se presenta como “uruguayo, rioplatense, mercosureño, sudamericano, latinoamericano, que, por las sendas desmesuradas e imprevisibles de la Providencia , trabaja desde hace 30 años en la Santa Sede , en el centro de la catolicidad”.

 Hizo sus estudios en la Universidad de la República , en Montevideo, donde se graduó con el título de “Doctor en Derecho y Ciencias Sociales”.

 Fue dirigente latinoamericano de la Juventud estudiantil y universitaria católica.

 Colaboró con el Episcopado de su país como Director del Centro nacional de Medios de Comunicación Social de la Iglesia en el Uruguay.

 Actualmente, y ya desde hace más de 35 años, trabaja al servicio de la Santa Sede.

 Ha sido cercano colaborador de S.S. Pablo VI y de S.S. Juan Pablo II, y lo es ahora de S.S. Benedicto XVI, primero en el Consilium dei Laicis y después en el Consejo Pontificio para los Laicos.  

 Ha sido el primer laico que fue nombrado “Jefe de Departamento”, por parte de S.S. Pablo VI, y también el primer laico nombrado como “SubSecretario” en un dicasterio de la Santa Sede , por parte de S.S. Juan Pablo II.

 Se desempeña, desde hace más de 20 años, como Subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos, recientemente confirmado por S.S. Benedicto XVI por otro quinquenio.

 Ha integrado e integra actualmente otros organismos vaticanos.

 Ha participado como experto, por sendas designaciones pontificias, en 4 Asambleas Generales del Sínodo Mundial de Obispos (sobre la evangelización en el mundo contemporáneo, sobre la familia, sobre los laicos, sobre la Iglesia en América).

 Ha sido miembro de Delegaciones de la Santa Sede a numerosas Conferencias mundiales de las Naciones Unidas.

 Ha representado el Consejo Pontificio para los Laicos en muy numerosos Congresos de Organizaciones Internacionales Católicas y Movimientos Eclesiales.

 Ha colaborado en la preparación de diversos viajes pontificios en América Latina.

 Ha tenido alta responsabilidad organizativa de las sucesivas Jornadas Mundiales de la Juventud con el Papa, y es muy probable que sea actualmente el único católico que ha participado en todas esas Jornadas Mundiales.  

 Ha tenido alta responsabilidad en las tareas de acogida, discernimiento y reconocimiento, por parte del Consejo Pontificio para los Laicos, de las más diversas asociaciones, movimientos y comunidades eclesiales, y en los encuentros y congresos mundiales celebrados con dichas realidades en Roma.

 Ha recibido, entre otras, la más alta condecoración pontificia (“Caballero de Gran Cruz de la Orden de S. Gregorio Magno”).

 Ha participado como perito en las III, IV y V Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano (Puebla, 1979; Santo Domingo, 1992; Aparecida, 2007). Ha participado también en diversas Asambleas del Banco Interamericano de Desarrollo y en Congresos de muchas otras instituciones latinoamericanas.

 Ha dictado  Cursos y Seminarios, como “Profesor Invitado”, en diversas Universidades Pontificias en Roma, en Universidades estatales romanas (“ La Sapienza ” y “Tor Vergata”), en la Universidad de Roma “S. Pío V”, en la Facultad Teológica de la Universidad de Lugano (Suiza), en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en la Universidad Santo Tomás de Aquino (Argentina) y en muchos otros centros culturales. En la Universidad de Santo Tomás de Aquino ha recibido el “Doctorado honoris causa” en jurisprudencia y ciencias políticas.

 Son numerosas sus publicaciones sobre asuntos culturales, eclesiales e internacionales, así como sobre los más diversos temas latinoamericanos

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

HOMILIA DEL CARD. JUAN SANDOVAL IÑIGUEZ, ASESOR EPISCOPAL DEL OMCC Y ARZOBISPO DE GUADALAJARA, EN EUCARISTIA

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   


Mis queridos hermanos Cursillistas:

 Una cosa me sorprendió muchísimo, muy positivamente, cuando hice el Cursillo en 1958, hace 51 años.  Sacerdote joven, de un año de ordenado, fui invitado a hacer el Cursillo.  Entré el jueves por la tarde, y salí el domingo por la noche.  Yo no conocía nada de Cursillos; pero andaba por España trabajando en mi tesis doctoral, y me invitaron… Y fui!  Me llamó la atención profundamente la alegría que había en todos ellos.  No solamente en los dirigentes, los rollistas (que lo hacían muy bien), sino en los que terminaron el Cursillo, y se sentían liberados, se habían quitado un peso de encima.  Se habían sorprendido ante la Gracia de Dios, la misericordia de Dios, el perdón tan generoso.  La alegría en Cristo era notable! 

 Y yo pienso que la característica del cursillista debe ser una alegría profunda.  No la del mundo.  No es la alegría del mundo.  Es la alegría que hay en Cristo nuestro Señor.  Esa alegría que se anunció cuando Cristo vendría al mundo.  Le dijo el ángel Zacarías, el padre del precursor:  “Habrá mucho gozo en el mundo… Te traigo una grande alegría para el mundo.”  Y a los pastores, la noche del nacimiento  “Les anuncio un grande gozo…  Ha nacido el Salvador.”  El Cristiano debe llevar una profunda  alegría en su corazón; sino, no es cristiano.  Es una alegría en Cristo nuestro Señor. Que lo hace a él feliz y lo hace apóstol. 

 Nuestro Santo Padre Benedicto, cuando era el cardenal Ratzinger, en un libro que se llama “Sal de la Tierra” (Se lo recomiendo, todavía es actual), dijo:   “la alegría que no se comparte, no es alegría.”   Nadie que está felíz y contento… Nadie que está feliz y contento se calla.  Lo dice, lo comunica, lo lleva a todos lados.  Y Si te has encontrado a Cristo.  Si te ha perdonado, no nomás en el Cursillo primero; sino a lo largo de tu vida, una y otra vez… 

Poniendo en práctica lo que le dijo a San Pedro, “hasta 70 veces 7…”  Si has gozado la misericordia de Cristo nuestro señor, debes estar muy alegre, y muy agradecido y muy confiado.  Porque el que comenzó esta Buena Obra, la de la Salvación, Él la llevará a término.  A los que de antemano predestinó, los llamó, los crucificó y santificó, y los beatificó.  La  cadena de beneficios de la misericordia infinita de Cristo, nuestro Señor para nosotros, sus elegidos.

 Un verdadero cursillista…  Quién es?  Uno que es alegre; pero en Cristo…  Que comunica la alegría a los demás.  Un verdadero cursillista es aquel que está y sigue enamorado del Señor.  Por lo tanto sigue unido a Cristo nuestro Señor.  Unido en la fé -- cree en Él.  Unido en el amor -- lo ama…  Unido en el servicio y en la obediencia a Cristo nuestro Señor.  Y esa vida Cristiana tiene que mantenerse con la gracia de Dios; porque no es del hombre. 

 Cuántos habrán hecho el Cursillo, y cuantos han perseverado y cuantos no han perseverado.  Fueron llamados, fueron hechos partícipes de esta gracia y después se enfriaron, se  fueron retirando, y volvieron a la vida anterior.  Todo cursillista debe vivir de la Eucaristía y de la confesión. 

 Las  lecturas de hoy nos invitan, el Señor nos invita a acercarnos a este pan del cielo, al Nuevo Maná.  En el desierto Dios dio a su pueblo el maná; pero murieron.  Cristo nuestro Señor es el Maná bajado del cielo que nos manda nuestro padre celestial; y el que lo come vive.  Y vive eternamente.  No se puede ser cristiano, no se puede ser en realidad cursillista si no se vive de la Eucaristía.  Y para vivir de la Eucaristía, para recibirla dignamente, fructuosamente se necesita también el sacramento de la penitencia.  Hay que ir con frecuencia a ese tribunal de misericordia que es la penitencia. 

 El verdadero cursillista, porque ama a Cristo, ama la iglesia.  Ama el cuerpo de Cristo, nuestro Señor, con un amor no platónico, un amor concreto, un amor que es compromiso con la Iglesia, comunión con la Iglesia… Con la iglesia de hoy extendida por todo el mundo, con su Vicario, sus Ministros, Obispos, Sacerdotes, y con todos sus fieles.  Una iglesia que tiene grandes proyectos, para responder a grandes preocupaciones.

 El cursillista no puede vivir ajeno a esas preocupaciones de la iglesia, y ustedes bien saben cuáles son.  Está el asunto tan grave de la familia y de la vida. 

 La iglesia está llamando constantemente a tomar cartas, a defender la familia, institución divina, núcleo fundamental de la sociedad y de la iglesia, obra del Señor.  A defender la familia contra el divorcio, la anticoncepción, las uniones libres, etc. etc.  Hay un ataque constante a la familia…  Y la iglesia, en obediencia al plan de Dios, a la palabra de Dios defiende la familia. 

 El cursillista debe también estar con la vida, como está la iglesia de Cristo Nuestro Señor, con la vida.  No aborto!..  No anticoncepción!...  No eutanasia!...  y otras cosas que se mueven en este mundo de ahora tan alejado de Dios, buscando sus propios caminos, sin el Señor.   

El amor a la Iglesia es comunión, formamos el cuerpo de Cristo.  Somos miembros de ese misterioso organismo.  Él es la cabeza, nosotros sus miembros…  Con muchos dones, carismas y ministerios.  A cada quien le da Dios el suyo; pero  son para el bien de todo el cuerpo. 

 El cursillista no puede ser un individuo ensimismado, que vive su vida Cristiana muy a lo particular buscando su propia salvación sin preocuparse de la salvación de los demás.     Porque el Señor quiere discípulos, Sí; pero también quiere misioneros.  A Los que llamó, como dice el Evangelista San Marcos, los llamó para que estuvieran con Él y para enviarlos. 

La vida pública de Cristo comenzó con la misma palabra “vengan” y terminó con otra palabra “vayan por el mundo...  Lleven el Evangelio a todas las naciones.” 

 El Señor te ha llamado de una manera especial cuando te trajo al Cursillo, “vengan!”  Lo has conocido, has gozado de Él, ha iluminado tu vida, te ha llenado de paz tu  corazón; pero el Señor te está diciendo “ahora ve…”  Ve!

 Si falta esta segunda parte, del “ir,” no estás cumpliendo con el Señor.  Discípulos y misioneros, enamorados de Cristo; pero comprometidos con su reino, con la evangelización, con el testimonio en el mundo para meter el Evangelio como fermento en todas partes.

 Nuestro Santo padre Benedicto nos ha regalado su tercera Encíclica (acaba apenas de salir) “Caritas in Veritate.”  El Santo padre quiere fundamentalmente en esta Encíclica  darnos a entender que  hemos de preocuparnos porque Dios,  Dios esté en el mundo, en las realidades temporales, que esté en la economía, que esté en la política,  que esté en la educación, en las ciencias y en las artes. 

 La crisis económica mundial, que estamos sufriendo…  A qué se debe fundamentalmente?  No habido sequías, no ha habido terremotos, no ha habido plagas, no ha habido guerras, y estamos en crisis.  Por qué?   Por la falta de moral!..   Porque les ha dado por decir a los grandes señores del dinero “ la economía tiene sus leyes,  la economía tiene sus leyes.”  Ya sabemos que esas leyes son: las del provecho, las de la ganancia sin ningún miramiento moral. 

 Y no es así.  Todo lo que el hombre hace, siendo ser libre, imagen de Dios…   Todo lo que el hombre hace tiene que sujetarse a la moral.   Tiene que estar bajo las leyes de la moral para que sea realmente una obra humana y una obra correcta, y de bien para todos. No podemos, por lo tanto, en las cosas del mundo, ser indiferentes, dejar de ser fermento y luz. 

 Y empecemos por la gracia!  El Cursillismo es un movimiento laical.  Los laicos tienen familia…  Como viven las familias cristianamente?  Los laicos tienen negocios, tienen empresas…   como los llevan?  Con los criterios del Evangelio, o con los criterios de la economía?  Realizan la política… Deben realizar la política, muy bien dice el Papa en la Encíclica, la iglesia no hace política… No!.. Pero los cristianos sí!..  Porque son ciudadanos y deben hacer la política Cristiana.

 El compromiso del reino de Dios es con Cristo nuestro Señor, que nos ha llamado.  Sí, para hacernos felices, y llevarnos al cielo; pero mereciendo.  Haciendo su obra, dando testimonio, llevándolo a Él por todas partes.

 Termino con lo que dije al principio, la alegría…  La alegría del creyente, la alegría del cursillista es algo muy importante sobre todo para este mundo triste.  Si ustedes se fijan en los rostros de las poblaciones que no tienen fe, no son rostros alegres, son rostros tristes.  Y tratan de disimular la tristeza con mucha diversión, mucho entretenimiento; pero en su corazón no llevan luz de alegría porque no tienen una ventana al futuro. Y la alegría de los creyentes, la felicidad que noten en nosotros es un testimonio a favor de la fe, a favor de Cristo, nuestro Señor

 Que Cristo, que está con nosotros en este santo misterio que celebramos, gane ahora y siempre nuestro corazón…  Que  nos haga sus discípulos y sus apóstoles.  Y que la virgen Santísima, la Madre del Señor, la que lo engendró y nos lo regaló, esté también en la devoción, en el corazón de cada cursillista.  Es madre de Gracia y de Misericordia, y garantía de nuestra salvación. Así sea!

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

VIVENCIA DALE PLATTETER, 
ARQUIDIÓCESIS DE INDIANÁPOLIS

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 Me llamo Dale Platteter. Viví mi Cursillo en la Arquidiócesis de Indianápolis y asisto a la Parroquia San Vicente de Paúl, en Bedford, Indiana.  

Soy, lo que algunos llaman, un "Cursillista diario" en la parroquia. Estoy casado y tenemos cuatro hijos. Tengo reunión de grupo hace 28 de los 30 años desde mi Cursillo. Antes de comenzar, querría decirles que mi reunión de grupo reza cada semana, para que Dios nos utilice a cada uno de nosotros para mostrar Su amor a alguien la semana siguiente. Así que cuando me pidieron dar este testimonio esta noche, mi mujer fue la primera en decirme, "Cuéntales acerca de algo que sucedió la semana pasada". Y así lo haré.

 Tengo un ministerio telefónico. ¿Ustedes se preguntarán, qué es un ministerio telefónico? Bien, reparo los teléfonos de cualquiera que me llame …. y lo hago gratis. Todo comenzó hace varios años cuando mi mujer recibió una llamada de una amiga. Era una señora mayor de nuestro vecindario cuyo teléfono estaba roto, y necesitaba que alguien se lo reparara. La señora sabía que soy ingeniero eléctrico y pensó que yo podría hacerlo. ¡Bien, hice decidía en la tarea durante varios días diciendo, "Querida, yo puedo ser un ingeniero, pero no se absolutamente nada acerca de teléfonos"! Bien, las mujeres pueden ser bastante persuasivas. ¡Dios las hizo así!

 Finalmente fui a la casa de esta señora, sabiendo en mi corazón que no podría arreglar su teléfono, pero al menos podría averiguar que le pasaba - y sacar esa tarea de mi lista. Toqué el timbre, y después de un rato considerable, la señora me saludó con una sonrisa, me invitó a pasar, y me mostró su teléfono roto. Ella tenía el teléfono en una mesita, semejante a un pie para macetas. El teléfono tenía uno de ésos cables largos de 20 pies. El cable estaba enrollado y enrollado alrededor de la mesita a tal punto que el teléfono estaba en el piso, bajo la mesa, y con sólo aproximadamente tres pulgadas de cable libre. Ella se arrastraba en el piso para hacer llamadas telefónicas. Ese era su teléfono roto. No se necesitaba un ingeniero eléctrico para arreglarlo. Simplemente desenrollé el cable enredado y resolví su problema. Cuando terminé de desenreda el cable, miré a la pared. Había una imagen de Jesús que me miraba fijamente, no como el que nosotros utilizamos en el Cursillo, pero una imagen de Jesús.

 Ese "momento cercano" fue la respuesta a mi oración. Dios me utilizó ese día. Innecesario decir, este acontecimiento me condenó. Y oramos acerca de ello en la reunión de grupo. Dios no necesitaba un operario telefónico, ni a un ingeniero eléctrico ese día, El necesitaba alguien que estuviera dispuesto a decir "sí".

 He crecido mucho desde entonces. Y cada semana mi reunión de grupo ora para que Dios nos utilice a cada uno de nosotros para compartir Su amor con alguien esa semana. Y durante el curso de esas semanas, ahora años, me han llamado para reparar cientos de teléfonos. Mi propaganda es "De boca a boca". ¡Y la noticia se propaga rápidamente cuando usted hace cosas gratis!

 He descubierto que, cuando oro sobre ello, Dios me utiliza. Nunca pasa una semana sin que alguien llame. La semana pasada, una anciana de 85 años llamó. Ella está 90% ciega y con oxígeno. Hace cosa de un mes le había instalado un nuevo enchufe telefónico. Esta vez, cuando ella trataba de reemplazar una lamparita quemada en su lámpara de mesa, ésta se le rompió mientras la desenroscaba, dejando la base metálica (y el vidrio roto) en el porta lámpara. Nuevamente, no hacía falta un ingeniero para hacer esto, solo unas pinzas de punta fina y un par de buenos ojos. Como trabaja el Señor, su enfermera estaba allí, mirando lo que sucedía. Después de terminar, nos sentamos en la sala para charlar. La señora ciega me recordó la última vez que la visité, y cuánto disfruta de su nuevo teléfono. Y como siempre sucede, Dios me dio esa "oportunidad" para testimoniar. La enfermera, sin conocerme (ni sabiendo lo que hago) preguntó, ¿"por qué hace esto gratis"? Esa fue mi oportunidad de decirles - este es mi pequeño ministerio; así es como comenzó; es el resultado de la oración de mi grupo de hombres; y Dios nos ama.

 Este es el mensaje que me gustaría transmitirles esta noche, "Nuestro Señor no necesita expertos para mostrar al mundo Su amor, El sólo nos necesita a nosotros".

 ¡De Colores!

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

VIVENCIA SOO ELISABETH KANG
COREA

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 Yo estoy aquí ante mis compañeros cursillistas presentes en este escenario a sabiendas de que he llegado aquí por aquellos que han venido delante de mí a través de sus palancas, súplicas y fe.

 Soy un estadounidense de origen coreano y linaje cursillista católico, criada en los Estados Unidos desde la edad de 5 años, esposa de un cursillista, Ju Sebastián Kim, madre de Natalie y Evan, hija de padres cursillistas, Buenaventura y Clara Kang. De hecho, estoy muy bien conectada. Este es también mi pretexto por el hablar un coreano quebrado.  

Inmediatamente, la experiencia de Cursillos fue íntima y personal. Dios me hablo directamente en el silencio del retiro de esa primera noche y fui humillada y completamente amada. Había regresado a mi casa. Abrazada por Su bienvenida, estaba encantada. Alegría. Al pasar a la mañana siguiente, no quería abandonar el hermoso sonido de silencio que abarcaba todo mi ser.

Al entrar en la siguiente fase, me sorprendió, como si un rayo había pasado a través de mí cuando se desglosaron, literalmente, las palancas a millones. Fue más allá de los dedicados a nuestro retiro. Si sólo se pudiera calcular las "palancas" de los santos reconocidos de nuestra iglesia, sería simplemente impresionante. 

Permítanme comenzar con las palancas personales de mi vida. Todo inició con mi tío, que fue convertido en la universidad por un evangélico católico (incluso hay tal cosa?) hace casi 70 años. Reconocido por su familia como un miembro respetado porque era un estudiante de una prestigiosa universidad, mi tío declaró que toda su familia (que incluye las tías, tíos, primos, etc.) también deberían ser evangelizados y así lo hicieron.

 Desde la conversión, mi familia ha estado ofreciendo palancas para los miembros de la familia actuales, y también para las generaciones venideras. Este es nuestro patrimonio, no sólo en mi propia familia, sino también en la familia extendida de nuestra comunidad católica.

 Frutos de la experiencia de Cursillos para mí son las relaciones, en particular, las amistades. A través del Espíritu Santo, mi esposo y yo intentamos a diario para fortalecer nuestra relación como amigos, amantes y padres. Fallamos en la mayor parte del tiempo pero nos mantiene a flote nuestro tiempo juntos orando el rosario, asistencia de la misa diaria y sólo dedicando tiempo para estar uno con el otro, conversando sobre los niños, noticias de actualidad, o pasearnos en bicicleta.

 En mis esfuerzos para revelar el reino de Dios a través de mi relación con mi marido, se ha extendido a la comunidad extensiva en mis relaciones con los cursillistas en el grupo de la Ultreya que se ha reunido fielmente dos veces al mes desde nuestro retiro el pasado mes de septiembre.

 Quebrados y desanimados a veces, nuestros cursillistas de Ultreya siguen buscando la esperanza y siempre, a sabiendas o sin saberlo, llevados por la palancas de la comunidad católica extensiva. Hablándome auténticamente en el íntimo abrazo de Dios, nos esforzamos, en nuestras relaciones, buscar la misma autenticidad unos con otros en nuestra Ultreyas para ser restaurados una vez más.

Como hija de inmigrantes que emigraron de Corea en 1973, no puedo pasar por alto la vida de mis padres, mis primeros cursillistas. A pesar de trazar una vida en territorios desconocidos en los Estados con los tres niños de muy corta edad, mis primeros cursillistas evitaron consecuencias catastróficas por aferrarse a su fe a través del rosario, la orientación de nuestra Santísima Madre, y la asistencia de la Misa. Ya casi 30 años desde su primera experiencia de Cursillos y ahora la mía, la relación con mis padres ha llegado casi a un círculo completo. Sé que la palancas seguirán, incluso en la próxima vida.

 A la vez que la experiencia del Cursillo fue personal, también fue muy comunal. A través de la intimidad del abrazo de Dios, fuimos capaces de salir de nuestro ser y tener una visión objetiva de las masas sin perder el reconocimiento personal y único de cada una de esas personas. Más importante aún, hay una conexión que es innegable. Es similar a la conexión que reconocemos cuando hay una cara familiar en una muchedumbre de desconocidos. Excepto, que en esta multitud, todos son íntimamente familiarizados.

 En este breve vistazo de la gracia, el reino de Dios se revela. No tenemos que construir ese reino de Dios. Ya está aquí. Revelarla. Levantar la vela. Vivirlo.

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

VIVENCIA AIREEN MACATULA
FILIPINAS

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 “La Belleza de Ser Cristiano y la Alegría de Comunicarlo”

            Buenas tardes hermanos y hermanas en Cristo. Mi nombre es Aireen Macatula y estoy compartiendo en nombre de sus hermanos y hermanas de Cursillos en Cristiandad Filipino—Los Ángeles (FCIC-LA). En la actualidad soy estudiante en la Universidad de California en Santa Bárbara, con estudios en Comunicación y psicología. Viví mi Cursillo del 6-9 de Septiembre 2007, #697 en Riverside, California, USA. Soy de la parroquia de San Juan Bautista en Baldwin Park, California y mi decuria fue la de STA. CECILIA! Para aquellos de ustedes que hablan o entienden Tagalog—el idioma natal de las Filipinas—por favor perdonen mi acento, o mi Tagalog “quebrado”, pero Mabuhay (un saludo que significa que tengas mas poder o vida)! Para aquellos que no hablan o entienden Tagolog, no importa mi acento porque no lo entienden de todos modos! (Es broma).

            Uno de los rollos que permanece mas grabado en mi memoria de cuando yo vivi mi Cursillo fue “El Cursillista Mas Allá”, el cual habla sobre las varias maneras en las que nosotros, como Cursillistas, somos llamados a vivir nuestro Cuarto Día. Me recuerdo el haber estado sentada con mi decuria pensando que era lo que yo podía hacer para llevar a cabo mi misión como evangelizadora. Al meditar sobre mi ambiente inmediato en la escuela como estudiante de colegio, me di cuenta que el tema de la religión no suele entrar en conversación con mucha frecuencia. Y en los casos que si, usualmente esta en contra de los valores Cristianos o estilo de vida porque—como ya saben ustedes—la mayoría de estudiantes o jóvenes adultos son mas progresivos y liberales hoy en día y piensan que “las tradiciones de antes” ponen demasiadas limitaciones sobre su libertad, especialmente en los Estados Unidos o en las civilizaciones del oeste donde se le pone mucho valor en el individualismo. Así que así me encontraba como nueva Cursillista, emocionada llena de energía y en las nubes con Jesús recién salida de mi fin de semana de Cursillo. Sin embargo, no tenia idea como llevar la cruz que se me había dado para cargar...esta era la misión principal que mi rectora y vice rectora me dejaron como encargo principal. Estaba pensando, ay Jesús, ándale Hermano—han visto el programa de televisión Filipino donde el personaje Santino le dice a Dios, hermano? Pero ya me estoy desviando, disculpen). Como estaba diciendo...

No sabía como evangelizar a mis amigos, mis primos, sobrinos, mis compañeros—la generación joven de la Iglesia Católica. Entonces llegue a la conclusión que con el tiempo iba encontrar como hacerlo pero mientras debía seguir adelante viviendo mi Cuarto Dia de manera individual y dejar de preocuparme por los demás. Así fue como comenzó el año escolar y pasaron los meses y para cuando menos pensé ya era verano y el tiempo para el retiro anual DWHL. El DWHL es Days With the Helpers of the Lord (Días Con los Servidores del Señor) un ministerio de jóvenes dentro del FCIC-LA que se enfoca en ayudar los adolescentes Católicos de edad de preparatoria para que mejor entiendan su fe y a la vez hacer puentes entre las generaciones de los jóvenes y sus padres. El DWHL tubo su primer retiro en Julio 2003 y fui miembro de ese primer retiro. Desde entonces sigo asistiendo como dirigente con varios de mis compañeros de ese primer retiro. Fue durante mi preparación para servir en el DWHL #6 este verano  que me di cuenta cual era la manera de vivir mi Cuarto Día—ayudándole a mis compañeros y la juventud en general para que conozcan mejor su fue y entiendan mejor porque hacemos lo que hacemos como Católicos.

En mi opinión, la razón que los jóvenes no se acercan a la religión es por su falta de comprensión por mala comprensión de nuestra fe. Es cierto que niños y jóvenes son instruidos por sus papas y practican las tradiciones Cristianas y hasta van a Misa los Domingos, pero aunque tienen conocimientos esto no significa que de verdad entienden el POR QUE hacemos lo que hacemos ni la historia que fundamenta las tradiciones mas antiguas de nuestra Iglesia. Además, los jóvenes no le ven a la religión un significado para sus vidas diarias. Seguramente puedes decir que eres un buen Católico y que quieres predicar el Evangelio del Señor a los demás, y que tienes memorizado las Bienaventuranzas, pero si solo significan para ti palabras que puedes memorizar y hacer una rutina—una fe mecánica de acciones que nos mantienen “en buena consideración” con los demás—entonces no sabemos realmente aplicar el conocimiento de nuestra fe a nuestras vidas. Algunos jóvenes puede ser que hayan estudiado la Biblia para cumplir con su clase de preparación para la Confirmación o en sus clases de religión mientras estaban en escuela Católica, pero si solo llego a tener un significado de cumplir con el texto y entenderlo pero no vivirlo, entonces es inútil.

El DWHL cambia todo esto. El retiro del DWHL es semejante al del Cursillo, pero los rollos y las actividades están preparadas y presentadas por dirigentes jóvenes que los han bajado al nivel de los jóvenes, para que pueden entender mejor y relacionarlo a ellos mismos y la manera que Dios actúa en sus vidas a través del ambiente, y sobre todo en ellos mismos. Le da la oportunidad a los padres, hermanos y otros miembros de la familia y amigos que le expresen al candidato cuanto lo aman y lo aprecian con cartas que son el equivalente a las Cartas de Palanca. Uno de los aspectos mas impactantes del retiro del DWHL es un “Mensaje” (rollo) que se da el Domingo por la mañana (el ultimo día del retiro) que es dado por un Cursillista adulto, en representación de los padres. Por la razón que todas las platicas son presentadas por los compañeros jóvenes esta platica sobresale. En esta, el que presenta les explica a los candidatos el punto de vista de sus papás expresando sus sentimientos hacia sus hijos en los sacrificios que hicieron al inmigrar a los Estados Unidos de sus tierras natales para darles mejor futuro a veces trabajando dos turnos y largas horas para darle a sus hijos lo que quieren. Esta platica les abre los ojos a los candidatos y le permite ver el amor que irradia de sus padres en las acciones de cada día y les da la perspectiva de los sacrificios y anhelos que sus padres tienen por ellos. En esta platica gira la comprensión que pueden llegar a tener los jóvenes que a pesar de las discusiones, los malos entendidos, las palabras que lastiman, los gritos, las actitudes negativas, y la necedad, sus papas los aman...así como Dios Padre los ama, incondicionalmente. Después de esta platica, hay una oportunidad para que cada candidato responda a las cartas que sus papas les enviaron y la finalidad de esta actividad es hacer un puente de comunicación entre los padres y sus jóvenes.  En mi experiencia personal yo se lo difícil que es para expresar las emociones y pensamientos íntimos en persona. Sin embargo escribirlas en papel parece ser un poco mas fácil. Antes de la clausura, los papas se reúnen en un cuarto juntos y se les dan las cartas que sus hijos escribieron como respuesta. Aquí, a los papas se les permite leer sus cartas en voz alta al grupo de padres y algunos dirigentes presentes en el cuarto. Aunque estas cartas no arreglan los asuntos que algunas familias tienen que enfrentar diariamente, lo que nosotros en el equipo vemos año tras año es que estas cartas SI le dan a las familias la oportunidad de expresar lo mas importante: el amor, la tristeza, las frustraciones, aprecio y agradecimiento que se tienen el uno al otro. Y es a través de estos momentos de paz y amor entre padres y madres, hijos e hijas, que me ha permitido encontrar mi misión personal—la misión de mi Cuarto Día: acercar mis compañeros y los jóvenes de la Iglesia a Dios y reunir las familias a la misma vez. Porque, después de todo, estoy segura que todos conocemos el lema que dice, la familia que reza junta, permanece junta. No es cierto?

Todo el tiempo que pase buscando la cruz que debía cargar ahí se encontraba delante de mi desde que yo entre por primera vez a un DWHL en el 2003. Yo quiero que nuestra Iglesia este en buenas manos en el futuro. Yo quiero que nuestra fe florezca y quiero que mi generación puede lograr lo que muchas generaciones han logrado...Yo quiero que mi generación siga los pasos que nuestros padres tan cuidadosamente han dado para nosotros seguir. Yo quiero que mi generación sea de los evangelizadores del mundo. Por eso, aparte de servir en Cursillo, yo he vivido y voy a seguir viviendo mi Cuarto Día a través de mi servicio en DWHL porque como nuestro Director Espiritual, P. Nestor Rebong siempre dice, “Los jóvenes no son el futuro de la Iglesia. Son el presente.”

¡DE COLORES!

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

VIVENCIA JOSÉ SALVADOR SORTO
ESPAÑA

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 
16 AÑOS CON ILUSION-ENTREGA-ESPIRITU DE CARIDAD. 

Hace 16 años Nuestro Gran Dios tuvo la genial idea de invitarme a vivir la experiencia de un Cursillo de Cristiandad, valiéndose del testimonio de mis Padres que son cursillistas de quienes aprendí  que puede vivirse la vida Cristianamente de cara a Dios y al servicio de los demás, no recuerdo que me invitaran  a vivir un cursillo o que me entregaran la solicitud de inscripción, pero sus testimonio de vida y el de las personas alrededor de ellas me cautivo y me hizo solicitar asistir al cursillo. 

Aún recuerdo con claridad las palabras del Rector cuando nos pidió la noche de entrada ILUSION-ENTREGA-ESPIRITU DE CARIDAD, a mis 25 años cuando viví el cursillo, aún estando en la Escuela de Medicina, aún por definir mi vocación personal, el Cursillo de Cristiandad me ayudo a centrar mi vida y a tomar decisiones, a optar por vivir de cara a Dios, al servicio de los demás y en GRACIA, pregonando que de soltero puede vivirse en Gracia en mundo que está de espaldas a Cristo. Fue así como con algunos interrogantes sobre el MCC, los cuales fueron disipándose con el correr del tiempo y de los amigos que encontré en la Ultreya y la reunión de grupo, empecé a crecer y continuar mi proceso de conversión en el MCC, aprendiendo con espíritu de admiración de todos, particularmente de los mayores ya que ellos han sido los que a lo largo de estos años me han acompañado, para ser fiel a Cristo y su evangelio, manteniéndome dentro del Carisma Fundacional del MCC.

Comprendí por medio de mi reunión de grupo que como médico debía hacer el bien y hacerlo bien, fueron ellos los que con ayuda de Nuestro Gran Dios y Nuestra Buena Madre, permitieron que conservara la Gracia, aprendiendo de sus vidas; de esa manera empecé a comprometerme en el campo de la medicina en donde Dios me tenia plantado, defendiendo la vida desde su concepción hasta la muerte natural, acompañando a los que sufrían en los hospitales, animando y dando testimonio al resto de mis colegas de promoción; fue así como continúe con esa labor de llevar a Cristo no solo a aquellos pacientes que en algún momento estuvieron en mis manos, sino al resto de mis amigos, para así transformar ese campo de la medicina, invitando inicialmente a unos 16 colegas a diferentes cursillos para que tuvieran la dicha de vivir la experiencia de un Cursillo de Cristiandad el cual marco sus vidas, lo cual continuo haciendo. Fue en ese crecimiento en las Ultreyas y Escuelas en donde fui adquiriendo la posibilidad de comprometerme cada día más para colaborar con otros laicos miembros del MCC y de otros movimientos, comprometidos con la Iglesia, para ordenar los asuntos temporales, en labores como la enseñanza de la educación sexual según los criterios que dicta nuestra Iglesia al hacer señalamientos para orientar documentos y leyes que impactaban a todo nuestro país, de tal manera que estos estuvieran impregnados de criterios Cristianos; participando en grupos de trabajo para que se conserve la Familia como es concebida por la Iglesia, integrada por hombres y mujeres así nacidos, lo cual quedo plasmado así en nuestra Constitución de la República recientemente. Desempeñándome en mi labor profesional en diferentes campos, desde los cuales he tratado de dar testimonio de que Cristo vive en mi, realizando mis labores de la mejor manera, desde la enseñanza en cátedras universitarias en las cuales he buscado como comprometer a otros en la defensa de los valores cristianos impartiendo cursos de bioética personalista, hasta el de orientar programas de interés nacional que estén destinados a mejorar las condiciones de vida de las personas que están bajo mi responsabilidad.

En mi labor dentro del MCC, he tratado de ser dócil al llamado que el Espíritu Santo  me ha hecho por medio del Secretariado y amigos cursillistas, para servir en el movimiento en todo aquello que me ha sido requerido, sirviendo de dirigente en diferentes cursillos en las diferentes asignaciones, participando en la integración de Secretariados en diferentes períodos, en diferentes vocalías en base a las necesidades de la comunidad y a los dones que el Señor me ha querido regalar, entregándome de lleno en el servicio a la comunidad de cursillos, lo cual trae consigo momento muy agradables y gratificantes, así como momento difíciles y amargos, teniendo siempre presente que es Cristo quien está a cargo de todo, y es a Él a quien servimos; este servicio me ha permitido comprometerme cada día más con el movimiento pero sobre todo con Cristo Jesús; actualmente sirviendo como parte en la coordinación del Comité Ejecutivo del Secretariado Nacional.

He vivido en estos 16 años de Cursillos, manteniendo la capacidad de asombro, la capacidad de humor, la capacidad de amistad y la capacidad de comprensión, de las que nos hablaba Eduardo en sus rollos de mentalidad, para así vivir con alegría mi cuarto día, de tal manera que al evidenciar en mis amigos cursillistas una cantidad de valores hermosos, fruto de su vida en Gracia, me han permito irme comprometiendo en mi vida personal, al recibir de mis amigos cursillistas que se puede vivir de casado con alegría y en Gracia, opto por el Sacramento del Matrimonio, al encontrar una persona que compartía esos ideales cristianos y esos valores supremos, los que nos están permitiendo vivir una vida matrimonial centrada en Cristo Jesús, al servicio de los demás y del MCC, llevándonos a participar y comprometernos como pareja en todo aquello que el Señor nos pide en el mundo y en el movimiento, participando así en las diferentes actividades de nuestra Arquidiocesis, en encuentros, cursillos y diversas actividades.

Si algo ha caracterizado estos 16 años, es que en cursillos encontré el Norte de mi vida, el Ideal supremo por el cual vale la pena vivir y hasta morir, para lo cual trato de conservar aquello que el Rector me pidió la noche de entrada ILUSION-ENTREGA-ESPIRITU DE CARIDAD.

¡De Colores!

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

VIVENCIA TAM NGUYEN
VIETNAM

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 
Quisiera compartir con ustedes un acontecimiento, que es en realidad una memoria, una memoria que he guardado siempre como un recuerdo de mis padres y de su vida católica. Esta historia memorable me alienta y me motiva a hacer las obras que yo considero como acción católico en esta etapa de mi vida.

Hace ocho años, regresé a Vietnam para visitar a mis padres, hermana y hermano. Debido a la edad avanzada y muchas enfermedades, mis padres no habían podido asistir a Misa en la iglesia local por muchos años. Todos los domingos por la mañana alrededor de las ocho, un hombre de la parroquia llevaba la Sagrada Comunión a mis padres.

Por casualidad, en una madrugada de domingo, me desperté y camine a la cocina por un poco de agua, pase por la sala y vi a mis padres que estaban preparando el altar y estaban a punto de encender de las velas para prepararse para las oraciones de la mañana del domingo. Me detuve y les pregunté por qué se estaban preparando de manera tan temprana. Todavía faltaban casi cuatro horas antes de que recibieran la Santa Comunión? Mi madre respondió casi al instante que ella y mi padre habían estado preparándose para recibir la Santa Comunión, casi una semana desde el pasado domingo por la mañana, no sólo por unas pocas horas de esta mañana como yo pensaba. . al escuchar lo que dijo mi madre,. . . con sorpresa. . . me fui lentamente a mi cama.

En Brisbane, Australia, en los últimos seis años, cada domingo por la mañana he visitado y llevado la Sagrada Comunión a los pacientes y las personas de edad en los hospitales, hogares de ancianos y casas privadas. De la alegría que me da de poder hacer este trabajo, siempre tengo una feliz y tranquila mañana los domingos. A veces, la gente me pregunta por que motivo hago este trabajo con dedicación y paciencia. Para ser honesto, no sabía cómo responder a la primera. Más tarde, recordé la memoria de mis padres aquel Domingo por la mañana hace ocho años en Vietnam. Y desde ese instante, he tenido la respuesta sincera que "aprecio y el respeto la virtud cristiana de los pacientes y las personas de edad que, cada día y cada hora, esperan  pacientemente para recibir la Santa Comunión. Además, tengo la sensación de sentir su felicidad y alegría en esos momentos. Asimismo, estoy agradecido con Dios porque Él me ha permitido ser un instrumento en llevar el amor y la paz de Dios a los demás.

A continuación, un domingo por la mañana en el asilo de ancianos, una enfermera me esperó en la puerta de salida y mi hizo algunas preguntas con la intención de averiguar un poco más acerca de mí y el trabajo que he venido haciendo. Después de unos minutos, la enfermera parecía resumir la conversación de la siguiente manera: "Creo que lo que te motiva hacer este trabajo con constancia se debe a que usted ve las imágenes de sus padres a través de los ancianos y los pacientes en este hogar de ancianos". El resumen de la enfermera me vino tan de repente, que no tenía tiempo para reaccionar, ni decir nada. Me di cuenta de que su pensamiento era correcto. . . pero de forma incompleta. Entonces, en ese mismo instante, añadió: "y ... posiblemente, debe existir la presencia de Dios, por lo tanto, siempre he visto su cara radiante de alegría al realizar este trabajo ".

Yo. . . me sentí alegre de oír lo que ella acaba de decir, me quede sin palabras. . . y sólo pude decir "gracias", y luego salí rápidamente.

Esa mañana, de vuelto a casa, yo estaba profundamente agradecido con Dios y dije muchas oraciones por mis padres.

De Colores!

 

IVª ULTREYA MUNDIAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD

VIVENCIA STEFANIA LUCENT
ITALIA

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009   

 

Me llamo Stefanía, tengo 24 años y provengo de la diócesis de Aversa en Italia.

He vivido mi infancia como tantos adolescentes, en la más absoluta indiferencia hacia la religión y la Iglesia, creyendo que mis pequeños problemas eran enormes, poniéndome idealmente en el centro del mundo.

Repentinamente una serie de acontecimientos y de graves problemas, amenazaron de destruir definitivamente mi familia, mi reacción fue sólo de rabia, una rabia que procedía de lo más profundo de mi corazón. Miraba hacia el cielo solo para protestar contra Dios, un Dios que yo no conocía, que nunca  había querido conocer.

Y yo me sentía cada vez más sola.

Un día mi tío invitó a mi madre a participar a un Cursillo,  ella aceptó llevando a cuestas todo su sufrimiento de esposa y de madre. Volvió completamente cambiada, tan cambiada que deseaba perdonar a quien había procurado tantos daños a todos nosotros.

En esos días todo me parecía absurdo, no lograba aceptar el insensato deseo de perdonar que mi madre llevaba en el corazón después de esos tres días. No lograba comprender, hasta que un día no se fue también mi padre a un Cursillo, y también mi padre regresó cambiado.

Eso era demasiado! Precisamente el… Ese cambio me parecía imposible pero era real y yo lo sentía que era real.

En todo eso había algo que yo no era capaz de comprender… y así también yo fui a Cursillos. Tenia 17 años

En esos días he sentido una alegría inmensa, conociendo un gran amigo que desde  el cielo me quería,  y tantos hermanos y hermanas alrededor que compartían mis sentimientos.

Tenia en la cabeza todavía demasiada confusión , no comprendía  el proyecto que el Señor tenia preparado para mi pero estaba dispuesta a seguirlo donde El quisiera.

Alternaba momentos comunitarios de estudio de la palabra de Dios al catequismo para los niños y , sobre todo, vivía la esplendida amistad con personas enamoradas de Cristo.

Había recientemente completado la escuela superior y no sabia con que tipo de estudios continuar. Un amigo me invitó a compartir una experiencia de un año de voluntariado en una estructura que hospedaba personas con handicap psicofísico, una experiencia que ha cambiado mi vida.

Yo tenia muchas dudas pero acepté;  no tenia practica y tenia casi miedo de esas personas que no conocía… lentamente mis ojos se abrieron en una realidad nueva y alabé al Señor que me daba esa posibilidad.

He visto la mirada de Cristo   en los ojos de cada uno de esos hermanos mas pequeños y ellos me han enseñado a vivir con alegría, a pesar de los problemas.

Yo que me creía de poder dar algo a ellos, recibía mucho… he aprendido la alegría de ayudar a los demás y que el Señor está vivo en estos hermanos que sufren y que hay que alabarlo cada día, cada instante, por lo que recibimos.

 

Al final comprendí el camino que tenia que iniciar, un camino que me diese la posibilidad de ser útil a la comunidad y en particular a los que sufren. Un trabajo que me consintiese utilizar los talentos que Cristo me había dado, que no eran míos, sino para los demás.

Tomé la decisión de licenciarme como enfermera profesional.

No era una cosa fácil porque era necesario, para escribirse a la universidad, superar posiciones bastante difíciles. Muchos amigos habían intentado inútilmente varias veces, sin lograrlo.

Quien sabe, quizás porque creía que esa era la voluntad de Dios y que El caminaba a mi lado estudiaba con obstinación y finalmente realicé mi sueño. El año que viene, si Dios quiere, completare los cursos universitarios.

Todos los días en el hospital me relaciono con  personas que a menudo necesitan solo que alguien las escuche y las aliente… El Señor non dice continuamente “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.”

Con la ayuda de Dios hablo, sobretodo escucho lo que me dicen, tratando de ser un signo dela ternura de Dios, de una ternura que tanto necesitan y, con alegría, continuo mi camino.

Seguramente, mi vida no es perfecta y ni siquiera yo lo soy, como todos tengo mis dificultades y mis sufrimientos... pero gracias a la amistad que me rodea y gracias al grupo con otros jóvenes, que comparten la misma experiencia ,continuaré el camino que alguien, allà en el Cielo, ha trazado.

Tengo un amigo muy especial, que me ama y me apoya, que me da la  fuerza, incluso en los momentos de mayor dificultad, para mirar adelante, creyendo que aún es posible vivir la vida de colores.

 

¡De colores !!!

 

4 ULTREYA MUNDIAL

Los Angeles, California, USA, 1º de Agosto 2009

 

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