SEMBLANZAS

 

P. CESAREO GIL ATRIO

 

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Chile, y particularmente el de Valparaíso le deben, sin lugar a dudas, mucho de lo que hoy son, al aporte que en algún momento le hizo el Padre Cesáreo. Nuestro primer contacto con él lo tendremos en ese memorable Cursillo de Dirigentes,  que junto a un equipo venezolano, viniera darnos en 1970,en Chillán, y particularmente en 1974, cuando junto a Alberto Silva Guillén y a Josefina de Arreaza vinieran a nuestra diócesis para dar el 3er Cursillo de Dirigentes de Chile, integrando a su equipo al Padre Mario Sanguinetti y a los laicos Nelson Leiva, Eugenio Severin, Sergio Arze y Arturo Godoy.

Para hacer esta semblanza hemos recurrido a lo que han dicho en alguna ocasión de él, dos hombres muy cercanos y quienes lo conocieron muy profundamente, el Padre Sebastián Gayá y el Padre Hermógenes Castaño, cuyas citas textuales nos ha parecido conveniente incluir.

Si pudiéra reunirse en una misma persona una indeclinable capacidad de trabajo, con un innato sentido de la organización y el orden, con una inteligencia decididamente superior a lo normal y con una tenacidad capaz de abrirse los caminos más abruptos, y le pudiéramos infundir una dosis cuantiosa de fe, estaríamos logrando tal vez una perfecta "clonación" del P. Cesáreo Gil Atrio

El Padre Cesareo Gil (2ª Fila, 2º Lugar) con sus nueve hermanos, tres sacerdotes, dos religiosas (aquí solo una con sus habitos de monja, la otra ingresaria posteriormente al convento) y sus papás en traje típico de esas tierras (no folklorico... sino como se vestían todos los mayores en la España de entonces)

El Padre Cesáreo Gil, nace en Ella de Arriba, parroquia de Espinoso en Orense, España el 14 de mayo de 1922, hijo de campesinos gallegos, de profunda raigambre cristiana, como lo demostrará el hecho de tener tres hermanos sacerdotes y dos religiosas.

Inicia sus estudios sacerdotales en el Seminario de Ervededo de su ciudad natal en 1935, con apenas 13 años, en 1935 y terminado su ciclo de estudios humanísticos, continua, en el Seminario Mayor de Orense, sus estudios de filosofía.  y comenzó su andadura en los caminos de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús una vez completada su formación en el Seminario mayor de Orense. En 1942, difícil época de la posguerra civil. se inscribe, para sus estudios teológicos, en la Pontificia Universidad Eclesiástica de Salamanca. Allí se graduó de licenciado en teología y de diplomado en latín, y el 1 de marzo de 1947 es ordenado sacerdote, Operario Diocesano, para ser, donde y como Dios quisiera, un "Operario Incansable".

Ordenado, ejercerá su ministerio sacerdotal, durante seis años, como formador de futuros sacerdotes en  los Seminarios de Alcorisa, Murcia y Zaragoza que dirigían los Operarios

Posteriormente entre 1953 a 1959 trabajará en la diócesis de Tuy-Vigo, como encargado de la formación espiritual del Noviciado y Escolasticado de los Hermanos Maristas y como director de Ejercicios Espirituales.

 

El Padre Cesareo Gil con su padre en Orense----------->

En 1955 vive el 4º Cursillo de Cristiandad, dictado por la Juventud de Tuy-Vigo, sintiéndose inmediatamente atraído por este novedoso método de apostolado, incorporándose a la tarea, de los Cursillos de Cristiandad en las diócesis de Tuy-Vigo, Zamora y Salamanca.

En el año 1959 su Hermandad lo destina a Venezuela.

Llegó a Caracas el 3 de abril de aquel año. Mons. Arias, arzobispo de Caracas, le encomienda que realizara en esa arquidiócesis, los mismos apostolados que había desarrollado hasta entonces en España.

Como dirá el Padre Sebastián Gayá, en un artículo publicado por KERIGMA a propósito de los 50 años de vida sacerdotal del Padre Cesáreo:  ¿Y desde entonces? Se podría hablar de fuego, de huracán, de terremoto. Tal vez todas las imágenes resulten pálidas. A Cesáreo le desborda su vida. No debe tener el don de la bilocación; ¡pero vaya si se multiplica!". (Nº75.- Septiembre-Octubre 1997 )

Consecuencia de ello será el nacimiento en Venezuela, específicamente en Caracas, de los Cursillos de Cristiandad, el 20 de agosto de 1959 y a partir de ese momento su propagación por todas las diócesis venezolanas. Se ha dicho y se ha escrito que aquella Iglesia no tendría, sin Cursillos, ni el mismo rostro, ni las mismas inquietudes, ni las mismas esperanzas.   

El "cura Gil", como lo llamaron y lo seguirían llamando los cursillistas, no sólo venezolanos, sino de todo el mundo, se va a caracterizar por su especial personalidad y carácter. Como lo describe el Padre Hermógenes Castaño en un artículo publicado con motivo de su fallecimiento en la Revista KERIGMA, del Secretariado Nacional de España: "Era terco hasta lo indecible, duro y exigente consigo mismo y, a veces, con quienes tenían capacidades y posibilidades, hasta casi parecer insoportable o mal educado. Pero, era así porque deseaba que se cumpliera la voluntad de Dios. Al lado de estos defectos, dos pasiones llenaron su vida y lo impulsaron permanentemente en su vida sacerdotal: el amor a la Hermandad de Sacerdotes Operarlos Diocesanos y el amor a la Iglesia venezolana, concretado, de un modo espectacular, en el amor a los laicos, dentro del Movimiento de Cursillos".(Nº78.- Marzo-Abril 1998 )

Por su parte el Padre Gayá, en el artículo antes citado, nos dirá sobre esta personalidad y este carácter tan especial: "Hoy encuentro, sobre mi mesa de despacho, un número de TRIPODE la magnífica revista del Secretariado Nacional de Cursillos de Venezuela, correspondiente a los meses de marzo y abril. Y en su portada - ocupando toda la portada - la figura algo borrosa pero inconfundible del P. Cesáreo Gil. He hojeado despaciadamente las páginas de la revista, ungidas de cariño y devoción, de sinceridad y admiración hacia mi amigo. Todo el número de la revista está exclusivamente dedicada a él. ¡Y es que acaba de Celebrar sus bodas de oro sacerdotales!. La revista está prieta de datos y notas, de anécdotas y testimonios, que van desde la humilde cursillista que se encontró con el Señor en un Cursillo de Cristiandad vivido bajo la batuta sabia, inflexible, dura y tierna a un tiempo del P. Gil Atrio, hasta las cálidas felicitaciones de Obispos, de Arzobispos, del Nuncio Apostólico o del Cardenal Secretario de Su Santidad. El Nuncio le dice, en su carta, que "es muy difícil encontrar las palabras adecuadas para expresarle el cariño, la admiración y el agradecimiento que Usted se merece". Y el Papa le ha otorgado la Cruz "Pro Ecclesia et Pontifice", "en reconocimiento a sus relevantes méritos, concediéndole la facultad de usar públicamente esta insignia de honor pontificia". El Padre Cesáreo se habrá quedado sonriendo, con aquella imperturbable sonrisa, que utiliza igualmente para las grandes ocasiones que para los más nimios detalles. (Nº75.- Septiembre-Octubre 1997 )  
El Padre Cesareo Gil con Mons. Juan Hervás en 1984
 

Entre 1959 y 1991 será Asesor Arquidiocesano en Caracas y Nacional en Venezuela del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, Asesor de la Oficina Latinoamericana y Asesor del Organismo Mundial del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, interviniendo durante este período en todos los Encuentros Interamericanos y Mundiales del Movimiento.

Fundador de la Revista TRIPODE, órgano oficial del Movimiento en Venezuela, creará asimismo la Editorial "Trípode", para fomentar dar una mayor formación de los laicos, no sólo de Venezuela, sino latinoamericanos, como asimismo para dar oportunidades a escritores y lectores cristianos. Fundará asimismo la Revista TESTIMONIO, órgano oficial del Organismo Mundial del MCC.

Citamos nuevamente al Padre Gayá: "El P. Cesáreo es además de muchas cosas más, un "especialista" en Cursillos de Cristiandad. Ha desentrañado, como pocos, los "intríngulis" de Cursillos. Los ficheros más voluminosos de cursillos deben ser los que ha recopilado él. Conoce todas las peripecias del Movimiento. Desde la primera Ultreya Mundial en Roma, donde lo conocí, hasta la primera redacción de "Ideas Fundamentales", el último Encuentro Mundial de Dirigentes en Caracas y la consiguiente segunda redacción del libro fundamental de Cursillos, el P. Cesáreo ha pululado por todos lados. De alguna manera, siempre decisiva, ha intervenido en la creación de la Oficina Latinoamericana, del Grupo Europeo de Trabajo, del Grupo Angloparlante, del Grupo Asia-Pacífico o del Organismo Mundial de Cursillos de Cristiandad".(Nº75.- Septiembre-Octubre 1997 )

 

El Padre Cesáreo, junto con dedicar muchas horas a la dirección espiritual de laicos, será un gran defensor y promotor del rol que a los laicos corresponde en la vida de la Iglesia, particularmente a partir del Concilio Vaticano

Sin importarle nunca el cansancio ni su tranquilidad personal, olvidándose muchas veces de sí mismo, y siempre disponible para servir a los demás, su ejemplo y su entrega conseguirá que seamos muchos los hombres y mujeres que llegaremos a conocer a Cristo mediante un Cursillo de Cristiandad, y que intentamos vivir nuestras vidas a la luz del Evangelio.

 

 

 

Con una facilidad, una inspiración y una pasión realmente envidiables, tratando de que la palabra de Dios llegara a todos los ámbitos y hasta los últimos confines de la tierra, y que la luz del Evangelio ilumine la vida del mayor número posible de personas, el Padre Gil escribirá más de cincuenta libros.

El 14 de octubre de 1997, a las cinco de la mañana, en Caracas, donde sirvió al Señor, particularmente a través del Movimiento de Cursillos, El Padre Cesáreo Gil Atrio, era llamado a la Casa del Padre.

Recordando su tierra de Galicia, alguien lo describió cariñosamente así: "Su fe y su ejemplo de vida cristiana son como el acantilado de Finisterre; inexpugnable, indestructible. Su coraje y su amor a la Iglesia, como la Catedral compostelana: grandiosa y acogedora. Su caridad, fuerte y delicada, a pesar de la rugosidad de sus expresiones, es pegajosa como la morriña gallega. Y en su amistad, generosa y amplia, une la suavidad de sus rías "baixas" con la dulzura de las tierras venezolanas".

Queremos cerrar esta semblanza con una anécdota, relatada también por el Padre Sebastián Gayá en el artículo referido: "¿De dónde no habrá sacado horas?, ¿Cómo ha podido superar el inevitable "stress"?, ¿Cuándo duerme?, ¿Aprovechará hasta los minutos de sueño?. Recuerdo que estábamos en "Calas Mallorca", hacia el año 74, los siete países elegidos para dar la redacción final de "Ideas Fundamentales". En uno de aquellos días fue invitado a presidir la Eucaristía D. Teodoro Ubeda, Obispo de la diócesis. No fue corta la homilía. La cabeza del P. Cesáreo, colocado en primera fila frente al Obispo, pasaba por un temporal: de proa a popa y de babor a estribor. Los amigos de su derecha y de su izquierda lo acribillábamos a codazos inútiles: quedamos convencidos de que después de pasar la noche en blanco, el pobre no se había enterado de nada. Y así se lo dije a Hermógenes Castaño. Hermógenes, sonriendo, me contestó: Pregúntale y verás. Nos fuimos a almorzar. Muy discretamente hice derivar la conversación hacia la homilía. Y sin el más mínimo titubeo, Cesáreo, que había estado soporíficamente dormido, me repitió, de pe a pa, la predicación del Obispo. i Así, cualquiera, dije yo! Y él se echó a reír con una carcajada amplia, sonora y desbordante".(Nº75.- Septiembre-Octubre 1997 )