SEMBLANZAS

 

MONS.JUAN HERVAS Y BENET

 

Mons. Juan Hervás y Benet quien como Obispo de Mallorca, junto con el laico Eduardo Bonnin, y el Sacerdote, Padre Sebastián Gayá están considerados como los iniciadores del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, nació en Puzol, Valencia, el 30 de noviembre de 1905.

Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar Metropolitano de Valencia, siendo ordenado sacerdote el 16 de junio de 1929, comenzando, a partir de esta fecha un activo ministerio pastoral.

Vicario de la Parroquia de Jesús Pobre, en Denia, y párroco de Ayódar, en 1931 fue nombrado director del Reformatorio Colonia de San Vicente Ferrer, de Godella, y un año después Cura regente de Vinalesa. Preocupado desde siempre por trabajar con los laicos, asistirá a los cursos de la Casa del Consiliario de Acción Católica, de Madrid.

 Entre 1936 y 1939 realiza estudios superiores en la Universidad Católica de Friburgo, Suiza, doctorándose en Derecho Canónico y Derecho Civil.

En 1939 es nombrado Director del Colegio Mayor de San Juan de Ribera de Buijasot.


Catedral de Valencia

El 8 de enero de 1944, con sólo 38 años de edad será nombrado por el Papa Pío XII, Obispo titular le Alinda, y Auxiliar de Valencia, siendo consagrado en la Catedral de Valencia el 23 de abril por el titular, Mons. Prudencio Melo, y asumiendo a la muerte de éste, el 31 de octubre de 1945, como Vicario Capitular de Valencia

Entre 1944 y 1947 realiza una serle de viajes apostólicos, entre ellos uno a La Habana, Cuba, presidiendo la delegación española al Congreso Interamericano de Acción Social, a Friburgo, presidiendo la delegación española al Congreso de Estudiantes Católicos de Pax Romana, y otro a Roma, presidiendo la delegación de España al Congreso de Intelectuales Católicos, todo lo cual fue poco a poco ensanchando sus áreas de acción.


Catedral de Valencia

El 26 de octubre de 1946, con apenas 41 años, es nombrado Obispo Coadjutor de Mallorca, con derecho a sucesión, donde se dedicará especialmente a atender a la juventud y las tareas del apostolado seglar, y cuando a fines de 1947, fallece Mons. Miralles, pasará inmediatamente a sucederlo, asumiendo el 22 de diciembre de 1947 como Obispo Titular.

 

Junto con asumir, Mons. Hervás designará como Asesor Diocesano de la JACE al Padre Sebastián Gayá, hombre de un dinamismo, de un compromiso y de una llegada a la juventud difíciles de igualar. Será este sacerdote providencial, hombre de mirar profundo, intenso y callado, que sabrá escuchar e intervenir equilibradamente, sintetizar y enderezar, que estará siempre en el centro de todo lo que se hacía y pensaba, comprometido desde dentro y desde el principio, quién alentará - con todo el apoyo del Obispo Hervás - a la juventud mallorquina de entonces - entre la que ya empezaba a  destacar el joven laico, Eduardo Bonnin - una mística de acción y de entrega; quién impulsará y comprenderá y quién siempre compartirá y estará en la raíz o en la avanzada de todo lo que se intentó de fecundo con esos jóvenes.

<-----P.Sebastian Gayá                                        Eduardo Bonnin----->

Con su nuevo pastor, la dinámica diocesana en Mallorca empezaría a transformarse radicalmente: la ilusión, el fervor apostólico, la capacidad de trabajo, la entrega sin medida de una vida en eufórica madurez y la dedicación sin descanso del activo Pastor, marcarían sin lugar a dudas una línea y una impronta en la diócesis, que solo podría producir frutos positivos.

Mons. Hervas supo descubrir donde había zonas vivas y sensibles, supo captar las inquietudes, amparar las iniciativas, impulsar hacia metas más ambiciosas y orientar personalmente, incluso hasta comprometer su propio prestigio, por mantener, sin miedo, aún frente a venerables "santones", especie de ''intocables'' diocesanos, la reivindicaciones apostólicas de aquella juventud dinámica con que contaba para su tarea pastoral.

Si alguna vez investigó, fue para corregir paternalmente situaciones individuales que podían perjudicar.

Aunque las críticas fueron muchas veces duras o vinieron de sectores de enorme fuerza e influencia, nunca Mons. Hervás dudó de la justicia, de la rectitud, de la eficacia o de la entrega de quienes estaban con él en estas tareas.

A principio del verano de 1948, año de la Peregrinación a Santiago, en la cual participarían cerca de setecientos jóvenes mallorquines, el joven y dinámico Obispo designa al Padre Juan Capó, quien había regresado definitivamente a ejercer su sacerdocio en la isla de Mallorca, para secundar al Padre Gayá, al cual sustituiría posteriormente en 1950 como Asesor Diocesano de la JACE.

Don Juan Capó, hombre fuera de serie, con una mente privilegiada y con una prodigiosa afición al estudio, de una portentosa facilidad de palabra y de una claridad de expresión sorprendente, y que parecía esculpido para sobresalir, había iniciado sus estudios sacerdotales en el Seminario Diocesano de Mallorca, pero debido a su excelencia, había sido enviado al Colegio Mayor de Roma a completar sus estudios de teología, y en 1947 había sido ordenado sacerdote en la Ciudad Eterna.

P. Juan Capó

La confianza del Obispo Hervás en la juventud y en sus proyectos y trabajos, lo llevó a poco andar a “comprarse” la propuesta de los Cursillos, convirtiéndose desde sus inicios en el gran impulsor de los Cursillos de Cristiandad.

Así, al realizarse entre el 7 y el 10 de Enero de 1949 el 1er Cursillo de la historia, al que se denominó en su oportunidad "CURSILLO DE FORMACIÓN Y APOSTOLADO", y el cual no obstante que pretendía ser uno mas en una serie, resultó, sin lugar a dudas como lo hemos comprobado, algo nuevo, algo distinto, algo "fuera de la serie", en el cual factores distintos, determinantes de una novedad comprobada en relación con los Cursillos anteriores van a resultar evidentes, debido fundamentalmente a cuatro elementos:

- El cambio de clima y orientación pastoral que se había producido en Mallorca con la toma de posesión de la diócesis por Mons. Hervás, cuyos dinámicos 41 años se hacían sentir;

- Eel estilo innovador y el empuje del nuevo Asesor Diocesano de la JACE, el padre Sebastián Gayá;

- La lucidez, claridad, inteligencia y capacidad del padre Juan Capó, quién había asumido sus nuevas tareas con gran entrega y amor;

-Y por último, como ya lo hemos señalado, la convergencia en un mismo equipo de laicos, de cristianos comprometidos de la talla de Bonnin, Estarelas, Ruitort y otros, Monseñor Hervás hará llegar, a través del Padre Gayá una Carta  bendiciendo el Cursillo


Santuario de San Honorato en Mallorca
Lugar en que se realizó el 1er Cursillo de Cristiandad
del 7 al 10 de Enero de 1949

Cuando a partir del del Cursillo Nº34, el primero que se celebrará en el Santuario de Santa María de Manacor, comience a desarrollarse una nueva etapa en la vida de los Cursillos, ya que numerosos sacerdotes y seglares venidos a Mallorca, tanto desde la península española, como desde otros lugares del mundo para conocer esta experiencia, empiecen a expandirlos y a repartirlos por el mundo. Mons. Hervas escribirá: "La nueva modalidad de apostolado, verdadera máquina rompehielos tras la que avanzaba animosamente una nueva juventud ganada para Cristo, comenzó a llamarse CURSILLOS DE CONQUISTA, a propuesta del Padre Sebastián Gayá, pues no solo los sacerdotes y seglares, sino también el propio prelado, a quién paso a paso se iba informando de los resultados, admiraban las conquistas que continuamente alcanzaba esta arma apostólica". (Mons. Juan Hervás.- "Los Cursillos de Cristiandad, Instrumento de renovación cristiana".- Editado por el Secretariado Nacional de España.- Colección Cursillos de Cristiandad.- Pag. 22).

La denominación de "Cursillos de Conquista" no gustaba ni convencía, ya que no representaba realmente lo que ellos eran. El nombre del instrumento quedaba desbordado por la realidad. Será así como en la Asamblea Nacional de Asesores Diocesanos de la JACE de diciembre de 1953, Mons. Juan Hervás, en una intervención para explicar en que consistían, se encontraría, sin pensarlo mayormente, en forma providencial, sorprendiéndose incluso él mismo, con el nombre que se buscaba en la boca, bautizándolos a partir de ese momento como "CURSILLOS DE CRISTIANDAD", "nombre que, aceptado con aplauso unánime, definió lo que los dirigentes buscaban y los asistentes experimentaban en el Cursillo" (Mons. Juan Hervás.- "Los Cursillos de Cristiandad, Instrumento de renovación cristiana".- Editado por el Secretariado Nacional de España.- Colección Cursillos de Cristiandad.- Pag. 23).

Hasta fines de 1953 o principios de 1954 los Cursillos seguían siendo eso si algo restringido exclusivamente a los jóvenes, aún cuando las presiones y las solicitudes para hacerlos extensivos a hombres mayores eran cada vez más fuertes. Al respecto, Eduardo Bonnin pensaba:

"Es un hecho evidente que los Cursillos de Cristiandad se adaptan perfectamente a las mas diversas sicologías, sin que su estructura tenga que sufrir por ello radicales modificaciones ni queden tampoco menguadas sus características y eficacia. Si los Cursillos tuvieron en sus primeros tiempos toda una serie de características específicamente juveniles, ello se explica fácilmente por razón de aquellos a quienes iban dirigidos. Esto hizo pensar a mas de uno que los Cursillos eran solamente cosa de jóvenes y que, en todo caso, exigirían una radical transformación para poder aplicarse a otras personas".

"Estudiando detenidamente la esencia, la técnica y la estructura de los Cursillos de Cristiandad aparece claro que sus características típicamente juveniles ni son tantas que no puedan ser aplicadas a otras personas, ni tan esenciales que exijan para ello una esencial modificación, y esto, por la sencilla razón de que siendo uno solo el cristianismo auténtico aplicable a todas las situaciones humanas, y siendo los Cursillos "esencia de cristianismo", su contenido y su técnica, despojados de lo que, por ser patrimonio exclusivo de la juventud, el mas elemental sentido común aconseja que no encajaría con otras sicologías, también han de poder aplicarse lo mismo a los jóvenes que a los hombres o que a las mujeres, y todo ello sin caer en el peligro de una modificación que, por radical, desfigure la fisonomía específica de los Cursillos, convirtiéndoles en algo que, con idéntico nombre, sirviera realidades distintas y hasta contradictorias, en un confusionismo de fatales consecuencias". (Eduardo Bonnin.- "El Cómo y el Porqué".- Editado por el Secretariado Nacional de España.- Colección Cursillos de Cristiandad.- Pag. 36-37).

¿Donde estaba entonces el problema?, ¿Cúales eran las interrogantes que impedirían el Cursillo para adultos?.- Por un lado el temor de que al despojarlo de sus elementos juveniles perdiera su fisonomía propia, y por otra parte, una "cuestión reglamentaria", la concepción de la Acción Católica "por ramas" en Mallorca, con un evidente desfase de estilo en la actuación y de objetivo en la meta, hacían inviable el Cursillo para adultos. Un Consejo no podía inmiscuirse en otros terrenos apostólicos, por urgentes que parecieran. Aunque parezca mentira, esto era así, y los roces, y las tensiones entre las dos ramas de la Acción católica no hacían fácil el arreglo.

Pues bien, había que romper el "impasse", y partiendo del principio de la universalidad del cristianismo como solución a todos los problemas humanos, haciendo un detenido estudio se despojó la primera de las interrogantes - el temor de pérdida de la fisonomía propia de los Cursillos - y se vio claramente la posibilidad de aplicación de estos a otra clase de personas: adultos, mujeres, etc. En cuanto a la segunda interrogante - la cuestión reglamentaria - se buscó una solución "ingeniosa" , un "resquicio legal" por calificarla de alguna manera: el párroco de Campanet, padre Miguel Femenías tenía derecho a organizar para adultos de su parroquia que no estuvieran sometidos a las ramas o reglamentos de la Acción Católica, las reuniones, jornadas, retiros o similares que estimara convenientes. Pues bien, a partir de este expediente y con el apoyo del párroco de Santa Catalina, el padre Francisco Jaume, decidieron pedir un Cursillo para adultos.

El Obispo Mons. Hervás aconsejó en "forma legal" y se decidió el Cursillo. Este sería el Nº 94 y en el actuarían como Rector Eduardo Bonnin y como Director Espiritual el padre Juan Capó. La experiencia fue elocuente, la cuestión posterior fácil y rápidamente resuelta, quedando fuera de toda duda y discusión la eficacia de estos Cursillos en los adultos.

La realización de Cursillos para adultos había dejado como lección el que ellos no podían "enfeudarse", no podían encerrarse en pequeños grupos o sectores, ni siquiera para su organización. Se había comprobado que su cometido desbordaba las atribuciones y las fuerzas del Consejo Diocesano de la JACE, y se veía clara la necesidad de facilitarles pistas mas anchas de despegue y perspectivas de trabajo mas amplias.

Todo esto llevó a que en diciembre de 1954 se nombrara y se constituyera en Mallorca, a instancias del padre Gayá y con el apoyo del padre Capó, el Secretariado Diocesano de Cursillos de Cristiandad, desligado del consejo de la JACE., integrándose esta nueva estructura con Mons. Pedro Rabassa como Delegado Episcopal, el padre Juan Capó como Asesor Diocesano, Pedro Sala como Presidente Diocesano, Eduardo Bonnin como Vocal de Juventud y Gabriel Estelrich como Vocal de Adultos.

Sin embargo, a pesar de todos estos avances y de la fuerza con que los Cursillos se extendían, no todo era "miel sobre hojuelas". Las críticas eran duras y provenían muchas veces de sectores prestigiados, poderosos y con enorme fuerza.

No obstante, Cursillos tenía en el Obispo de Mallorca, Mons. Hervás, un fiel y decidido defensor, tan comprometido que, con toda justicia sería llamado mas adelante "Padre y Obispo de los Cursillos de Cristiandad". Y contra él cayeron también las críticas y los ataques.

Y se fueron juntando las olas, y se fueron resintiendo las posturas indolentes, y los viejos prejuicios y la polvareda que suscitaban los Cursillos fueron en aumento, y el temporal en definitiva terminó por llevarse a Mons. Hervás. En marzo de 1955 era trasladado a la Prelatura de Ciudad Real, como Prior de las Ordenes Militares, situación que si bien pudo ser dolorosa a primera vista, resultaría a la larga providencial, como lo veremos enseguida.

<-Catedral de Nuestra Señora de Prado, Ciudad Real ->


Mons Jesús Enciso Viana

 

En su reemplazo fue designado como Obispo de Mallorca Mons. Enciso Viana. Hombre de un temperamento especial, lejano y desconfiado, estaba entre aquellos pastores para los cuales los Cursillos representaban un peligro para las estructuras eclesiales.

Con el cambio sucedió lo de siempre. Le visitaron personas para saludarlo, personas para congraciarse con él y personas para "informarlo", y entre estas últimas, tema obligado fue muchas veces el de los Cursillos de Cristiandad, tema obligado por cuanto los Cursillos estaban en ese entonces en el punto más culminante de su "escándalo evangélico".

Y si bien Mons. Enciso oyó maravillas del Movimiento, escuchó también muchas críticas, algunas severas, otras exageradas, las mas, inexactas, casi todas en todo caso de personas no cursillistas. Lo anterior, sumado al hecho de que los sacerdotes ya mayores, que eran bastantes, veían temerosos los efectos de los Cursillos y sumado por otra parte a la excesiva juventud y por lo tanto inexperiencia de algunos cursillistas, fue conduciendo la situación a condiciones insostenibles.

El nuevo Pastor miraba a los Cursillos con desconfianza y displicencia por lo que vanos fueron los esfuerzos y las luchas tanto del padre Capó como de Eduardo Bonnin por hacerlo entender y comprender. No había caso, se trataba de una mentalidad diferente.

Para la Asamblea Nacional de la JACE de 1955 el padre Capó presenta "con cuidado y con desgarro" (Juan Capó.- "Pequeñas historias de la historia de los Cursillos de Cristiandad".- Editado por el Secretariado Nacional de España.- Colección Pablo Apóstol.- Pag. 74) , una defensa de los Cursillos, apoyado en muchas docenas de autoridades, con 156 citas a pie de página de decenas de autores. El Obispo Enciso lee previamente esta defensa y la autoriza con la cual se publica, se imprime en enero de 1956 y se envía a todas las diócesis de España.

 

Sin embargo, a pesar de lo anterior en abril de 1956 es removido del Consejo Diocesano de la JACE al padre Capó, siendo sustituido por el padre Miguel Amer. Renuncian a raíz de lo anterior todos los componentes del Consejo, y con ello el padre Amer, siendo éste último reemplazado por el padre José Elterich, el cual intentará reorganizar los cuadros de la juventud muy resentidos por los acontecimientos.

Los Cursillos entretanto continuaban dándose ya que ni había sido disuelto el Secretariado, ni había sido removido el padre Capó como Asesor Diocesano del Movimiento.

El 25 de agosto de 1956, Monseñor Enciso publica su "Carta Pastoral sobre los Cursillos de Cristiandad", documento escrito con una indiscutible buena voluntad y con un marcado celo apostólico y episcopal, pero al mismo tiempo con una falta de antecedentes, una inoportunidad y una inconsistencia desconcertantes. En él, el Obispo decreta una "suspensión provisional" de los Cursillos en Mallorca, acepta la renuncia del Secretariado Diocesano y se compromete a reorganizarlo sobre nuevas bases.

Para escribir su pastoral el Obispo jamás consultó o escuchó a ninguno de los dirigentes seglares ni sacerdotes que trabajaban en el Movimiento. Planteó acusaciones pero nunca pidió defensas. El propio clero diocesano, incluidos aquellos que habían aportado acusaciones, quedó sorprendido con su dictación y con la poca seriedad y fundamentación en que se sostenían muchas de las acusaciones que en ella se hacían. Pero tal vez lo mas curioso y desconcertante de todo fue el hecho de que no dió instrucciones de corregir nada, ni señaló orientaciones ni nuevos contenidos, y como si ello fuera poco para entender la inconsistencia de la medida, cuando mas tarde volvió a autorizar los Cursillos, les entregó al grupo encargado los mismos documentos de trabajo que le había facilitado Mons. Hervas (200 folios a máquina a un espacio), sin ninguna corrección ni modificación.

Disuelto el Secretariado y paralizadas las actividades del Movimiento, confirmándose una vez mas el carácter eminentemente jerárquico de los Cursillos, se entra en Mallorca en una etapa de silencio, de un silencio que gritará de puro dolorido.

Poco mas adelante, en 1957, terminada una etapa dolorosa y fecunda, agotadora y creadora, el padre Juan Capó, quién, con una calidad sacerdotal excepcional llevaba mas de un año de un "silencio obediente", como lo reconocería públicamente Mons. Enciso, postula y gana la cátedra de Teología Dogmática en el Seminario diocesano de Córdoba, trasladándose a esa diócesis en donde también jugará un importante y trascendental papel en la vida del Movimiento de Cursillos.

Si bien es cierto que la Pastoral de Mons. Enciso sacó a la luz muchos de los defectos de los Cursillos, y otros que a todas luces no eran de los Cursillos; si bien es cierto que ella sirvió de base para muchas críticas negativas; si bien es cierto que ella puso a los Cursillos sobre el tapete; si bien es cierto que provocó una crisis horriblemente peligrosa en sus dirigentes; si bien es cierto que puso en peligro la propia existencia y pervivencia del Movimiento; no es menos cierto que con ella se cumplió plenamente aquello de que "no hay mal que por bien no venga" y aquello de que "Dios escribe derecho con líneas torcidas".

En efecto, aunque parezca un contrasentido se puede afirmar fundadamente que la actitud de Mons. Enciso y en particular su Pastoral fueron "providenciales", ya que será precisamente a raíz de ella que, desde Ciudad Real, Mons. Juan Hervás reaccionará, publicando su propia pastoral: "Los Cursillos de Cristiandad, instrumentos de renovación cristiana", en la cual , con una certeza y una profundidad valórica extraordinaria sentará los principios fundamentales en que se basará definitivamente toda lo obra de los Cursillos de Cristiandad.

 

"Una pastoral oportuna, documentada y orientadora. Una pastoral que salvó al Movimiento. Una pastoral que puso en manos de los seglares, de los sacerdotes y de los obispos armas excelentes para defenderlos y para propagarlos por todo el mundo. Una pastoral que hizo pensar hasta el mismo Monseñor Enciso y lo llevó a descubrir la eficacia del "novísimo método" de apostolado, hasta tal punto, que en la Clausura del Cursillo Nº 200 de Mallorca confesaría públicamente que "él besaría respetuoso las huellas de sus cursillistas". (Cesáreo Gil Atrio.- "No hay mal que por bien no venga".- Revista TRIPODE.- Nº21.- Octubre 1965.- Secretariado Nacional de Venezuela.-).

El 15 de mayo de 1955 se había producido el traslado efectivo de Mons. Hervás desde Mallorca a Ciudad Real, y con ese cambio, el eje del Movimiento de Cursillos de Cristiandad pasó también a la capital de La Mancha. Y a "ese lugar de La Mancha de cuyo nombre todos queremos acordarnos" se trasladaron con él algunos de los sacerdotes pioneros en esa instrumento providencial que eran y son los Cursillos, entre ellos el padre Francisco Suarez y el padre Jaime Daviú, junto a los cuales estructuró un sólido equipo de trabajo y una Escuela de Dirigentes que se transformarían con el correr del tiempo en la cabeza visible de un verdadero "pulpo" que extendería sus tentáculos por el resto de España y por el mundo entero, y que, como Quijotes de verdad, "desfacerían entuertos" y "romperían todos los molinos de viento " que fuera necesario.

Siempre, y como está quedando demostrado en la historia del Movimiento, Monseñor Juan Hervás se jugó a fondo por "sus Cursillos", como sucedió por ejemplo en la referida Asamblea de la JACE de diciembre de 1949, en la que se pronunciaría pública y definitivamente a favor de ellos, cuando, a raíz de algunas críticas y ataques que los Cursillos habían recibido, Mons. Hervás, saliendo en su defensa, les daría su espaldarazo definitivo al decir: "Desde el primer momento quiero contestar a un concepto que ha flotado varias veces en esta reunión, el de los Cursillos. Los bendigo y los apruebo ampliamente...y los bendigo no con una sola...sino con las dos manos". (Juan Capó.- "Pequeñas historias de la historia de los Cursillos de Cristiandad".- Editado por el Secretariado Nacional de España.- Colección Pablo Apóstol.- Pag. 39); o en aquella intervención en la Catedral de Mallorca en 1951 frente a todos los sacerdotes de su diócesis, o en aquel otro célebre discurso en el que llegaría a señalar que "la crítica contra los Cursillos puede alcanzar la malicia de un pecado mortal".

Tampoco fueron ajenas a Mons. Hervás como lo hemos señalado las críticas, las vejaciones y los dolores a causa de los Cursillos, todo lo cual influiyo no cabe duda en su traslado desde Mallorca a Ciudad Real.

Desde el 15 de mayo de 1955 en que pasó a regir la Sede Episcopal de Ciudad Real, hasta el 30 de septiembre de 1976, en que por razones de salud, renunciara a sus tareas de Obispo de Cudad Real, gobernaría esa diócesis por poco más de 22 años.

 Desde ella le correspondería una brillante participación en el Concilio Vaticano II, con prolijas intervenciones, notables por su ponderación y su amor a la Iglesia, y estando en ella como Pastor, al ser creado, el 12 de julio de 1962, el Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad de España, asumirá como su Director

En 1979 y con motivo de la celebración de sus Bodas de Oro Sacerdotales, el Papa Juan Pablo II , quiso hacerle llegar su saludo, su gratitud y su reconocimiento, en una nota en la cual reconoce que su nombre se perpetuará, sobre todo, como Obispo Promotor de los Cursillos de Cristiandad, Cursillos, a los nutrió con su doctrina, defendió con su arrojo, alentó con su apoyo, difundió con sus escritos y por los que también mucho sufrió. Señalaba en su nota el Santo Padre:

Al venerable Hermano
JUAN HERVAS Y BENET,
Obispo Títular de Alinda
Prelado Dimisionario de Ciudad Real

Venerable Hermano:

 Síendo inminente la fecha íntimamente gozosa de tu jubileo sacerdotal, también yo deseo expresarse mis felicitaciones, deseos y augurios, con los que quede de manifiesto mi afecto hacía tí. Pues, al considerar a todos los Obispos como hermanos, apóstoles de las Iglesias y gloria de Cristo (cfr. 2ªCor,8,28), según la mente de San Pablo, es muy conveniente que, al menos a través de estas letras, comparta tu gozo y contigo dé gracias a Dios, de quien procede - todo bien y toda dádiva perfecta - (Jac,1,17).

Hace cincuenta años que fuiste llamado a los más excelsos honores de esta tierra y a las responsabilidades más graves; fuiste revestido de la dignidad sacerdotal y después elevado, por la consagración episcopal, a la plenitud del sacerdocio. Nos consta con qué celo, por la gloria de Dios y por el bien de las almas, has trabajado durante toda tu vida, y de qué manera has ejercido los cargos que te fueron confiados junto con el orden presbiteral.

La Iglesia mallorquina primero te tuvo como Obispo bueno y fiel, pastor entregado a la grey, solícito por las necesidades de los fieles y por el bien de las almas. Cuando más adelante, en el año 1955, te fue confiado el gobierno de la Prelatura de Ciudad Real, idéntico celo sacerdotal, nacido de una fe solidísima y de tu fidelidad a la Cabeza visible de la Iglesia, te impelió a mirar por el bien pastoral de la nueva comunidad, con excelentes iniciativas. Entre otras cosas, creaste nuevas parroquias, cuidaste de la restauración del templo catedral.

Destacó, sin embargo, tu celo de pastor en el cuidado especial para promover eficazmente la formación religiosa, principalmente por medio de los Cursillos de Cristiandad, que tú promoviste y cuidaste que se difundieran en la América Latina.

Muchas otras iniciativas llevaste a efecto para una acertada renovación de la Liturgia sagrada, y dedicaste esfuerzos infatigables a la catequesis y a la formación de los adultos, valiéndose de fieles seglares, que asociaste eficazmente a tu trabajo, en el cultivo de la viña del Señor.

Tienes, pues, motivos de alegría, Venerable Hermano, y de dar muchas gracias al Dador de todo bien, por la abundante cosecha de frutos espirituales que El te ha concedido recoger.

Que la Virgen María, madre fecunda de los Apóstoles y de los Obispos, te sonría siempre, y te alcance abundantes dones del cielo para ti y para todos los que contigo celebren esta fiesta natalicia de tu sacerdocio.

Estos ardientes deseos, que de todo corazón te hemos manifestado, se ven confirmados por la Bendición Apostólica que con gran amor te impartimos.

Ciudad del Vaticano, 26 de mayo de 1979, primero de nuestro Pontificado.

Juan Pablo II, Papa

 

Mons Juan Hervás y Benet falleció en Felanitx (Mallorca) el 6 de Junio de 1982.