SEMBLANZAS

 

R.M.MARIA LORETO LARRAÍN
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Otro de los "personajes" que no podría faltar en este conjunto de SEMBLANZAS, es sin lugar a dudas la Madre Loreto Larraín Valenzuela, religiosa de la Congregación de los Sagrados Corazones, a cuya inquietud apostólica se deberán, en gran parte, el inicio de los Cursillos en la diócesis de Valparaíso.

Licenciada en Biología en la Pontificia Universidad Católica de Chile, había llegado a mediados de la década del 60 como educadora al Colegio que su Congregación tenía en Viña del Mar, siendo mas tarde designada Superiora del mismo, en el cual, a través del trabajo arduo en la pastoral con sus alumnas, fue descubriendo una serie de vacíos y carencias en los apoderados y en el profesorado.

Entre las actividades apostólicas de verano con sus alumnas, comenzó, con la colaboración de su hermana de comunidad la Madre Carmen Rosa Cornejo, a organizar misiones en la región rural de Villa Alegre, en la diócesis de Chillán, actividad que les va a permitir, además de los objetivos propios de las misiones, entrar en contacto con algunos cursillistas de Chillán, donde el Movimiento se estaba desarrollando con gran fuerza.

Como al mismo tiempo viajaba regularmente a lo largo del año al pueblo de Coihueco, en la Diócesis de Chillán, ya que el párroco de aquel pueblo era su Director Espiritual, estos contactos se fueron acrecentando y afianzando.

Fue así como en una de estas oportunidades encontró a su Director Espiritual con una actitud diferente a la que le conocía, con un gozo especial en el alma, y tratando de descubrir las causas y el por qué de su actitud tan alegre y optimista, este le contó que había tenido la oportunidad de vivir una experiencia única y distinta en un Cursillo de Cristiandad en Chillán.

Contagiada con este entusiasmo, Madre Loreto siguió indagando tratando de averiguar si esta experiencia podría ser válida para los padres, apoderados y profesores de su Colegio, comprobando a poco andar que esta podía ser la fórmula que andaba buscando para cambiar la fisonomía apostólica del Colegio.

Se contacta y conecta entonces con los rectores de los siguientes Cursillo que se darían en Chillán, el matrimonio de Roberto y Patricia Mattatall, los cuales la invitan a participar en ese Cursillo, al cual asiste, entre el 14 y el 17 de abril de 1968, acompañada por Madre Carmen Rosa. La "bomba de tiempo" estaba activada.

De vuelta a Viña del Mar, entusiasmadas con la experiencia, consiguen nuevas vacantes en Chillán, e invitan, para que también vivan un Cursillo, a un primer grupo de profesores y apoderados de su Colegio, con miras a formar una comunidad, pero no ya sólo con el ánimo de reforzar la pastoral escolar, sino con la clara intención de traer en definitiva el Movimiento a la diócesis de Valparaíso.

Así, entre el 22 y 25 de mayo de 1968, envía a Chillán para vivir su primer Cursillo, a un apoderado del Colegio: Ricardo Bagnara y a cuatro profesores del mismo. De vuelta este nuevo grupo, y formada ya la primera comunidad, organizan, en dependencias del colegio, el primer Centro, al cual se incorporan, como se relata en la Historia del Movimiento en Valparaíso, contenida en esta página web, los recién salidos junto con algunas otras personas que habiendo vivido la experiencia en otras partes u otros países, fueron siendo "detectados" o "descubiertos". Entre el 27 y 30 de junio de 1968, se preocupa de enviar un nuevo grupo de laicos a Chillán.  Con estos nuevos refuerzos se pone en funcionamiento, también en el local del Colegio, la primera Escuela de Dirigentes y se constituye el primer Secretariado Diocesano. Dos semanas mas tarde, entre el 13 y el 16 de agosto, viajarán a Chillán a hacer su Cursillo un primer grupo de mujeres

Con todo esté grupo, mas el apoyo decidido del Secretariado de Chillán, se programa el Primer Cursillo de Hombres de la diócesis de Valparaíso, para los días 5 al 8 de septiembre de 1968, el cual se dará en el Santuario Mariano de Lo Vázquez. Inmediatamente o mejor dicho simultáneamente, se preparan también el Segundo Cursillo de Hombres, para el 31 de octubre al 3 de noviembre y el Primer Cursillo de Mujeres para el 13 al 16 de noviembre de 1968.

Así como Jesucristo quiso venir a este mundo a través de una mujer, María, la Gracia de Jesucristo a través de los Cursillos de Cristiandad llegaría a Valparaíso a través de una mujer consagrada, Madre Loreto, la que con su alegría, su esfuerzo, su tremenda ilusión, entrega y generosidad, haría realidad el sueño de Cursillos y la renovación de la Diócesis de Valparaíso.