SEMBLANZAS

 

NELSON LEIVA BLANCO
 

 

El 20 de Julio de 2016, el  Señor ha llamado a vivir su Quinto Dia, a nuestro querido amigo y hermano, ex Presidente del Secretariado de Valparaiso y Ex-Presidente del Secretariado Nacional de Chile.

Les compartimos el discurso de despedida del Movimiento en sus funerales. y a trevés de el, su SEMBLANZA

"Solo me espera la corona de justicia que el Señor como justo juez me entregará en este día”

Palabras de despedida a nombre del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en sus funerales

 

Se me ha pedido despedir a NELSON a nombre del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la diócesis de Valparaíso, el cual tuvo la Gracia de Dios de contarlo entre sus integrantes. Y como Movimiento de la Iglesia católica queremos hacerlo desde la perspectiva de su vida de fe y de su compromiso cristiano

En lo personal, quiero y creo además que debo con estas palabras agradecer en primer lugar al Señor de la Vida, por haberme dado el regalo de poner a Nelson como amigo en el camino de mi vida

Con Tico nos correspondió junto Nelson y Antonieta, el Padre Mario Sanguinetti la Madre Loreto Larraín, el Padre Pelayo Dominguez, Anita Avalos y Sergio e Inés Arze, entre otros, la hermosa misión de participar en los inicios del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Valparaíso en el año 1968, y desde allí en adelante compartir por largos años la hermosa misión de intentar, a través de estos, una tarea de  fermentación evangélica de los ambientes, todo ello en un marco de profunda amistad.

La solidez de su fe, fuertemente enraizada vitalmente en el Evangelio, su fidelidad a la Iglesia, su indiscutible liderazgo, la fuerza y el empuje de su palabra, la firmeza y solidez de sus argumentos, su testimonio de integridad, y la consecuencia de sus actos, fueron convirtiéndolo rápidamente en un Dirigente Cristiano, que además de arrastrar a los caminos del Evangelio a quienes llegaban a Cursillos buscando a Jesús,  supo ir formando a otros, no solo como Dirigentes de Iglesia, sino como discípulos misioneros comprometidos con el mandato evangélico de llevar la Palabra de Dios “hasta los últimos confines de la tierra”, y adelantándose en cierta manera a la

invitación que el Papa Francisco hiciera a los Cursillistas en la 3ª Ultreya Europea: “Ustedes están llamados a hacer que dé fruto el Carisma que el Señor les ha confiado”. (Francisco a la 3ª Ultreya Europea.- Roma, 30 de Abril 2015)

Participó de hecho, en distintas tareas y funciones en más de 30 Cursillos de Cristiandad en nuestra diócesis, dirigiendo o coordinando la mayoría de ellos.

Entre 1968 y 1972 fue designado, Presidente Diocesano por el Obispo de la época, función desde la cual encabezo la extensión del Movimiento a las diócesis de La Serena Illapel, San Felipe y Talca 

En 1972 dejó la Presidencia Diocesana del Movimiento para asumir, siempre junto a Antonieta, como Presidentes Nacionales, al ser elegidos para ello por la Asamblea Nacional y reelegidos para el período 1976-1979.

En el desempeño de estas tareas le correspondió organizar  y coordinar varios Encuentros y Asambleas Nacionales, Cursillos para Dirigentes del Movimiento, e innumerables Jornadas de Estudio y de Trabajo, todo lo cual nos permitió a muchos cimentar, una rica y sólida amistad a lo largo de casi cincuenta años.

 

Septiembre de 1970.- 3er Encvuentro Nacional en Viña del Mar, con Esteban Schiappacasse, el Padre Mario Sanguinetti y Eugenio Severin

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Marzo de 1973.- 8ª Asamblea Nacional en Santiago con el P.Mario Sanguinetti, Antonieta y Eugenio Severin 

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Mayo de 1977.- 10ª Asamblea Nacional en La Serana con Mons. Francisco Fresno, Arzobispo de la Serena, Eugenio y Ticó Severin, Esteban y Gabriela Schiappacasse, Sergio e Inés Arze y el Padre Pelayo Domínguez

Supo asimismo representar a Chile en varios Encuentro Internacionales, donde por su formación y preparación, se ganó con legitimidad el respeto y el reconocimiento de Dirigentes continentales y mundiales del Movimiento.

En 1979, cumplidas las responsabilidades nacionales, es designado Vocal de Escuela Diocesano, servicio que desempeñará hasta 1981 en que será designado nuevamente por el Obispo como Presidente Diocesano por un nuevo período

Febrero de 1981.- Inaugurando la 2ª Ultreya de Confraternidad Chileno-Argentina en Viña del Mar
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Noviembre de 1981.- Presentando con Antonieta las Ofrendas en la Eucaristía de la 3ª Ultreya de Confraternidad Chileno-Argentina en Mendoza
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Sin embargo estas tareas las desempeñará solo hasta 1982, en que será nuevamente elegido junto a su fiel colaboradora Antonieta, como Presidentes del Secretariado Nacional del Movimiento por la unanimidad de los Secretariados Diocesanos del país

   

Octubre de 1984.- 16ª Asamblea Nacional en Puerto Montt con 
Antonieta y el Padre José García de Mendoza

Diciembre 1986-17ª Asamblea Nacional en Antofagasta, con Antonieta, Madre Loreto Larraín y Eugenio Severin

Fue al mismo tiempo Nelson no solo un verdadero amigo, en el más profundo sentido de la palabra, sino que también un certero guía, que con esa certeza propia de un verdadero hombre de Dios, supo tener siempre en la punta de los labios la palabra precisa y el consejo acertado que se hacía imposible de desoir y que generaba además una estrecha complicidad y una profunda unión espiritual que sin duda nos ayudó también a muchos a crecer humana y espiritualmente.

Aunque también discutimos algunas veces, y no pocas, compartimos con Nelson, preocupaciones, inquietudes, alegrías y tristezas, las suyas y las nuestras. Recuerdo casi con añoranza por ejemplo, las largas noches y completos fines de semana en trabajos de preparación de Ponencias para algunos Encuentros Internacionales, en tiempos en que no existiendo la computación, ni el Word, ni las impresoras, debíamos trabajar “picando stencils”, borrando errores con “tipex”,  imprimiendo en “papel roneo” y usando como compaginadoras, las sillas del comedor y los escalones que llevaban al 2º piso de su casa. Porque sabemos que fue siempre así, “aperrado” para trabajar y para hacer que otros “aperráramos” trabajando con él en tareas que solo serán recompensadas en la Vida Eterna

Compartimos también con el nuestras preocupaciones, por el devenir de este bendito Movimiento en el que el Señor nos puso para servirlo; las preocupaciones por sus problemas, producto muchas veces de nuestras faltas de compromiso o de la falta de conocimiento de su Carisma, de su Historia de su Mentalidad, de su Esencia, de su Finalidad y de su Metodología y nuestras inquietudes, por ser en él,  esos discípulos-misioneros capaces de “fermentar de Evangelio los ambientes” como ese mismo Señor esperaba, en todo lo cual, la fuerza de sus argumentos y sus condiciones de líder nos permitieron a muchos no solo aprender, sino tratar de ser mejores

Lo vimos gozar de grandes y pequeñas alegrías, como lo fueron por ejemplo en muchos Cursillos, verlo al ir descubriendo como la mano de Dios iba actuando en las personas y transformando sus vidas, verlo disfrutar con cada proceso de conversión que en ellos se producía, verlo alegrarse al comprobar como el amor del Padre, reconciliaba tanto a quienes llevaban tiempo lejos del Señor, como a quienes, amando a ese Señor, tropezaban y buscaban levantarse.

Hoy, en que lo despedimos en su paso a la Vida Eterna, quienes lo conocimos, lo quisimos y trabajamos con él, podemos dar testimonio  que Nelson como San Pablo, cuyo ejemplo y testimonio fuimos testigos intentó siempre asumir, supo hacer vida aquella frase de la Carta a los Gálatas, “Ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal.2,20), mostrándonos con su vida una realidad y un testimonio de radicalidad en el seguimiento a Jesús tal, que supeditó toda su existencia al imperativo de la fe, colocando al Señor como eje alrededor del cual giró toda su vida.

Estamos seguros, que al llegar a la presencia del Padre podrá decirle también como San Pablo en la 2ª Carta a Timoteo: “En cuanto a mí, ha llegado la hora y el momento de mi partida. He peleado el buen combate, he terminado la carrera, he mantenido la fe. Solo me espera la corona de justicia que el Señor como justo juez me entregará en este día” (2ªTim.4,6-8), ya que quienes lo conocimos y lo quisimos, sabemos que como el apóstol Patrono de los Cursillos, se mantuvo siempre fiel en la senda que el Señor le había marcado, y realizó a lo largo de su vida,  a pesar de sus debilidades humanas,  todo lo que estuvo de su parte para permanecer fiel al Evangelio de Jesucristo.

Hoy nuestro querido Nelson, que probablemente como muchos nosotros tuvo su carga de virtudes y defectos, pero que a diferencia de muchos de nosotros supo llenarse y vivir lleno del amor de Dios y darse cuenta con plena conciencia que ese regalo precioso que él había recibido no era solo para él, sino que había que compartirlo y  proclamarlo a los cuatro vientos, haciendo realidad la Buena Noticia y manifestando a la humanidad entera que Dios no se había desentendido de su Creación y que la muestra patente de ello se encontraba en la persona de Jesús, está entrando a su Ultreya Eterna por la puerta ancha.

Me imagino, y los invito a imaginarse  su llegada.

Veo en la puerta, con pañuelos blancos y globos de colores en las manos, a los  varios de los iniciadores de nuestro Movimiento en el mundo, en nuestro continente,

en nuestro país y en nuestra diócesis, a los cuales conoció y los cuales lo conocieron y conocieron su corazón.

Allí estarán los iniciadores de Mallorca, Monseñor Hervás, el Obispo de los Cursillos, aquel que bendecía al Movimiento, no con una, sino con las dos manos, Eduardo Bonnin el laico iniciador de los Cursillos, y el Padre Sebastián Gayá, Director Espiritual del 1er Cursillo de la historia, a quienes conoció y con quienes compartió largamente en jornadas internacionales como por ejemplo el 2º Encuentro Mundial y en la 1ª Ultreya Mundial celebrados en Tlaxcala, México en 1970,

     

Monseñor Juan Hervás

  Eduardo Bonnin   Padre Sebastián Gayá   Padre Cesáreo Gil

Me imagino también en ese Grupo a su amigo el Padre Cesáreo Gil, uno de los iniciadores de los Cursillos en América, con quien compartiera en los Encuentros y Ultreyas Mundiales e Interamericanos y en tres Cursillos de Dirigentes en nuestro país, y con quien también mantuviera en el tiempo, una larga y sólida amistad .

Con el Padre Cesáreo Gil

Con Eduardo Bonnin

Me lo imagino asimismo que traspasada esa puerta, y a medida que se ha ido adentrando en el Paraíso, se estará reencontrando con muchos de aquellos que el Señor de la Vida puso en su camino a lo largo de su profunda, comprometida, alegre y fructífera labor en su querido Movimiento de Cursillos.

Allí se habrá vuelto a abrazar con el Padre Máximo Puertas, el dominico español que fuera Director Espiritual de nuestros primeros Cursillos, cuya fuerza y testimonio lo marcara y lo comprometiera tan fuertemente; allí estará empezando a compartir nuevamente con tantos sacerdotes que a lo largo de estos casi 50 años de vida en el Movimiento el Señor puso en su camino para hacer vida el Carisma inicial de los Cursillos, tanto a nivel diocesano en Valparaíso, como a Nivel Nacional.

     

Padre Máximo Puertas

 

Padre Pelayo Domínguez

 

Padre Miguel Sáez

 

Padre Oslando Valenzuela

   

Padre Pedro López

 

Padre José García de Mendoza

 

Padre Jesús Grañón

Un Padre Pelayo Domínguez, con su santidad transparente; un Padre Julio Duque, con su entrega permanente; un Padre Miguel Sáez, con su profundidad y su sencillez; un Padre José María Muñoz, con su tremendo espíritu de Caridad; Un Padre Oslando Valenzuela, con su alegría contagiosa; y también un Padre Pedro López, con su sabiduría y asertividad; un Padre José García de Mendoza, con su fuerza y su pasión; un Padre Jesús Grañón, con su genio y con su entusiasmo, y tantos otros con que compartió su servicio en el Movimiento.

Allí lo deben estar recibiéndolo también tantos dirigentes laicos con que compartió y a los que formó en los más de treinta Cursillos en que participó, tanto aquellos a los cuales les pudo mostrar el camino de la vida de la Gracia, como aquellos otros que desde las estructuras del Movimiento y con su participación en Cursillos tuvieron la Gracia y la alegría de trabajar con él, como Carlos Escudero, Hector Muzio, Oscar Gaete, Aliro y Javiera Olivares, Alfonso Herreros, Arturo Wilson, Gonzalo Fuster, Esteban Schiappacasse, Carmen Hoyuelos de Bruce, Eduardo Hernandez, Sergio Robles, Arturo Godoy y Rolando Rocha entre los que se nos vienen en este momento a la memoria.

Como en muchos pasajes de la Sagrada Escritura que nos muestran a un Pablo batallador, sin miedo y seguro de que Dios le asiste en su labor, quienes estuvimos cerca y quisimos de verdad a Nelson podemos decir, sin temor a equivocarnos que siempre se esforzó y se la jugó por imitar y seguir la figura y el ejemplo del apóstol de los gentiles y Patrono de los Cursillos.

Y si nos preguntamos  ¿Por qué fue capaz de hacer tantas cosas?, ¿qué le hizo y le impulsó a dedicar su vida a “fermentar de Evangelio los ambientes”, anunciando y proclamando  su fe?, la respuesta no es otra que porque tenía un gran amor por Jesucristo y estaba convencido de que valía la pena arriesgarlo todo por Dios.

Podemos decir que Nelson, que fue un hombre como nosotros, con su carga de virtudes y defectos, fue el mismo tiempo una persona llena del amor de Dios, que siempre supo que ese regalo precioso que él había recibido no era para él solo, sino que tenía que compartirlo, proclamarlo a los cuatro vientos, haciendo, con su vida y testimonio realidad la Buena Noticia, y manifestando a la humanidad entera que Dios no se había desentendido de su Creación y que la muestra patente se encontraba en la persona de Jesús.

Con su palabra y con su vida Nelson nos mostró que también nosotros en el hoy concreto de la historia podemos ser como Pablo de Tarso y que para que eso se haga realidad, es necesario que amemos mucho a Jesucristo, no a la idea de Cristo, no al Cristo mediatizado o disminuido, sino a aquel que fue capaz de entregar su vida por nuestra Redención, el que murió pero que también resucitó, que subió al Padre para prepararnos sitio y que volverá con poder y gloria al final de los tiempos para juzgar al mundo.

Con su palabra y con su vida Nelson nos enseñó que cuando estamos realmente compenetrados con Jesús, nuestro Salvador personal y el de toda la humanidad, entonces no nos puede dar miedo ni vergüenzas hablar de El y testificar con nuestras obras de que somos sus discípulos, en nuestras casas como lo demostró con la familia que formo con Antonieta y en nuestros ambientes, como lo hizo a través de tantos años como académico en la Universidad Santa María y en la Armada, y como lo vimos hacerlo con tantas personas tristes o abatidas y a las que a lo mejor nadie les había dicho que Dios las amaba y quería su Salvación.

Hasta siempre querido amigo, Hasta esa Ultreya Eterna en que esperamos poder encontrarnos. Gracias por tu testimonio de compromiso con el Señor que nos marcó a muchos a fuego y nos mostró como debe ser un verdadero discípulo misionero

Amigo, conociendo tu personalidad, tus inquietudes, tu fuerza arrolladora y por qué no decirlo tu porfía y tu tosudez, no sé si me harás caso o si me sirve decirte “Descansa en Paz”, pero permíteme decirte “Descansa en el Señor”. 

   

EUGENIO SEVERIN
21 de Julio 2016